TRES POETAS. PERÚ, ARGENTINA, CHILE.

 

Selección de Ernesto Gonzáles Barnert.

 

Presentamos en esta ocasión la poesía del destacado poeta Víctor Coral del Perú, la también destacada poeta chilena residente en Inglaterra, Natalia Figueroa y la poeta argentina, inédita aún, pero con varias traducciones a su haber, María Andrea Parmigiani.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Víctor Coral (Lima, 1968). Ha publicado los poemarios Luz de Limbo (2001, 2005), Cielo Estrellado (2004), Parabellum, (2008), Poseía (2011), tvpr (2014) y Acróstico Deleuziano (Lima, Ciudad de México, 2019). Tiene dos novelas publicadas: Rito de Paso (2006) y Migraciones (2009). Poemas, artículos y ensayos suyos han sido publicados en Letras Libres; Hueso Húmero; Luvina; Periódico de Poesía y otros. Aquí leemos un adelanto de su próximo libro: Cuadernillo Peruano de los Diálogos. Libro finalista del Premio Internacional de Poesía Copé 2021 y del Premio de Poesía “José Watanabe”.

 

POMA

 

Te admiraba que Inca Yopanqui hablara

con piedras, demonios y huacas,

que supiera lo pasado y lo por venir.

 

Yo

desde esta hora y lugar sin gracias

admiro tu lenguaje efervescente

esa mescolanza de mundos

mal contenidos [rebosantes]

por esa redecilla añeja

que fue tu lengua memoriosa…

 

Que otros te comparen

con Garcilaso o Cieza –maestros

del lenguaje naciente—

yo sólo quiero repetir esta línea

que hallé hace muchos años

en tus páginas:

“Padre es la memoria de mi amor”.

 

Y padre eres tú de todos, por cierto.

 

 

 

JOSÉ MARÍA

 

Quinientas flores de papas distintas crecen en los balcones

de los abismos que tus ojos no alcanzan. Tres mil

canciones repican entre el suelo y el cielo, se

enredan en las nubes blancas y frotan

sus notas materiales sobre la piel del lago.

Los amorosos luceros conforman ya el Atoq y la Llama

arriba, en el manto del cielo: ay, aparece chasca cerca de Quilla…

¡Esa eres tú! ¡Es el conatus regio de tu vidita, urpichay!

 

 

 

NADIE NOS DICE, BLANCA…

 

Se llamaba Charlie. Blanco

con manchas negras en la cabeza,

un manchón en el costado izquierdo, y la cola negra.

Solía perderse por las noches; siempre volvía. Una vez

no regresó en varios días. Mis hermanos lo dieron

por muerto. Regresó con un ojo herido, sangrante,

arañazos en todo el cuerpo,

mordidas en el cuello y en el lomo.

Cojeaba, probablemente se había caída de un techo, peleando.

Se metió debajo de mi cama y no salió más. Le di comida

y leche tibia; no los probó. Quise sacarlo a la fuerza,

pero su mirada de un solo ojo me decía

que lo dejara en paz.

Sin lamentos, sin soltar

un maullido, sin tragedia alguna,

descendió al tercer día entre los muertos.

 

Me gusta recordar que nadie le dijo cómo tenía que morir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

María Andrea Parmigiani [1979]. Licenciada en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba. Aficionada a las artes en general. Ha traducido a Joyce, Carver y Keats, entre otros.

 

 

EXPLICACIÓN DE LA DISTANCIA

 

Antes de acercarnos a la orilla,

el pensamiento ya había contestado

tu segunda pregunta por la época

en que las aves retornan a su sitio

y cómo sus trayectos no son más

que el dibujo alado de un camino.

Habiendo desplegado así el presente,

hacía falta explicar todavía

en qué consistía la disolución del mar

cuando nos alejábamos de la playa

y cuál era el significado

de los mensajes disímiles

que pronunciaban los pájaros

cada vez que nos acercábamos.

 

 

 

OTOÑO

 

Una mañana corrió a escuchar al viento,

su presencia antigua de palabra invisible,

la espera en calma de una lluvia helada

que ya no caería en ningún futuro.

Esa mañana desenvolvió una mirada

para recuperar las hojas del otoño,

los colores verdes y amarillos del fresno

apenas divisible que se movía impávido

sobre la calle que solía recorrer siempre.

Abrió su mano para hacer de su recuerdo

otro árbol y caminó los setenta pasos

que la volvían a separar del viento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Natalia Figueroa Gallardo [La Serena, Chile, 1983]. Poeta.  Doctora en Literatura por la Universidad de Chile. Su libro “Una mujer sola siempre llama la atención en un pueblo” obtuvo el premio a la Mejor Obra Literaria publicada durante 2015 en Chile, en el género de poesía. Tradujo desde el griego moderno “Canción de mi hermana” de Giannis Ritsos y “Frente al muro” de Miltos Sajturis. En 2018 se publicó su libro de investigación “Ideologías excluyentes en la literatura chilena”. Coorganizadora del Encuentro de Escritoras Islas Nuevas, Poemas para Náufragos y Viajeros y del Encuentro Internacional de Mujeres Monte Safo. Su segundo libro de poemas, “Experimentos acerca de la repetición de los días”, fue publicado en 2021. Del libro inédito de pronta aparición “El gran cuaderno del búho blanco” presentamos el texto La poeta y el mundo:

 

 

LA POETA Y EL MUNDO

 

“Nada de lo que aquí he nombrado es mío”.

Así terminaba un poema.

Lo hallé en un viejo cuaderno

yo misma lo cosí.

El poema mostraba una montaña, un cisne, un lago

un hombre obligándome a abandonar el lugar

—él sí podía estar ahí.

 

Nada de lo que he nombrado?

Y esta manera de entrar

como a una nueva lengua

a cada sitio?

La palabra es un laberinto?

Y en mi palma la ruta

hacia otra orilla de río

otra vida de pez

otro corazón ¬— atado a la lágrima?¬

—ruta por si cae la noche

a las dos de la tarde¬—

—sendero si llueve y una hoja

es techo suficiente para un pájaro?—

Nada de lo que he escrito?

Y el agua de brújula entre mis ojos

en mi sexo, en mi pecho

desde una calle cualquiera en Londres

hacia una curva del espiral

desde un parque del que me expulsan

hacia el rincón de página

donde me das la mano?

 

 

 

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