Selección del libro Estrategia del poema. Camila Fadda “Poema fugaz (o la experiencia del poema)”

Selección de textos extraídos del cuerpo de documentos de descarga gratuita Estrategia del poema: 72 autorxs hispanoamericanxs (Bitácora de vuelos ediciones, México, 2020) Octavio Gallardo y Armado Salgado realizadores.

 

 

“Intuir la trayectoria del meteoro

y estar atenta al momento del roce con el lenguaje”.

Pienso al poema como experiencia. Podría compararlo con el fenómeno de un meteoro del que puedo dar cuenta cuando con asombro avisto su destello contrastado en el firmamento. La fugacidad de su luminiscencia al contacto con la atmósfera, como si el solo destello fugaz fuera lo que existe, no tomando en cuenta, sin embargo, que está ahí desde mucho antes en el Universo, que siempre estuvo, más allá de su luz.

Así también pienso que el poema existe desde siempre en todas las cosas, en los seres, en la naturaleza, en cada experiencia humana. Existe previo al asombro, en una dimensión apenas intuitiva y extrasensorial y requiere ser «insuflado» con la palabra para que a la luz de ésta se nos revele, para verlo aparecer en esa palabra que nombra algo como por primera vez y que, al nombrar, ilumina, hace visible lo que antes estuvo a oscuras.

El poema no se crea –porque ya existe– ni se construye con recursos, técnicas o etapas preconcebidas. El poema adquiere luminosidad con la palabra, así se enciende y entonces se revela para el asombro de quien lo «experimenta», sea quien lo escribe o quien lo lee. Creo que el poema no tiene comienzo ni fin, ni es jamás exhaustivo. El poema no se agota. Es apenas un chispazo de algo mucho mayor que no se logra abarcar ni dimensionar.

Confieso cierto resquemor ante el concepto «proceso creativo», porque el poema es más bien inesperado y asalta. Lo único verdaderamente esencial para mí, al escribir el poema, es el estado de serenidad que me permite primero que todo aislarme de lo externo para poder sentir el pulso o la frecuencia que ronda lo interno, aquello que se encuentra sumido en la oscuridad. Intuir la trayectoria del meteoro y estar atenta al momento del roce con el lenguaje que lo iluminará. Para tal estado resulta útil pensar en cómo es eso de «acostumbrar los ojos a ver en lo oscuro» y así ver más allá de lo que se ve (o no) a simple vista. O bien pensar en cómo es eso de «contener la respiración bajo el agua», para así escuchar el sonido de las válvulas del corazón o el flujo de la sangre circulando en la cabeza o el sonido de la garganta al tragar. Entonces recién están las condiciones para darle luz y vuelo al poema.

Por último, lo que corresponde al oficio: dejar fuera todo lo que no es esencial. Pulir hasta que el vuelo no tenga resistencia, hasta que prácticamente se eleve por sí solo. Cuando parece que está listo, dejarlo quieto. Alejarse. Volver a él como lectora, como si fuera ajeno y cuestionarse cada palabra para que ninguna sea protagonista vacía o lejana. Lo demás: colgarlo en un firmamento con pentagrama para que cante la fugaz luz del meteoro.

 

 

 

Camila Fadda Gacitúa (Santiago de Chile, 1969). Poeta, traductora literaria (del alemán), gestora cultural. En 2012 obtuvo el Primer Premio en el concurso Poesía de Mujer, Perú. En 2013 publicó Cauce (JC Sáez Editor). Participa frecuentemente en clínicas, talleres y eventos de fomento a la traducción en Argentina, Colombia y México. En 2017 obtuvo la beca de residencia en el Banff Centre for Arts and Creativity, Canadá. En 2019 es becada por la Casa de Traductores Looren, Suiza, para traducir a la poeta premio nacional Leta Semadeni. Su último poemario Mover el agua, publicado en agosto de 2019 por la Editorial Los Perros Románticos, recibió el premio a mejor obra poética de ese año, reconocimiento que otorga el Círculo de Críticos de Arte de Chile. Trabaja para la Delegación de la Unión Europea en Chile.

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