GIOVANNI ASTENGO ENTREVISTA AL POETA CATALÁN ANTONI CLAPÉS: “MI POESÍA HA TRATADO DE INDAGAR SOBRE EL PROPIO SENTIDO DE LA ESCRITURA POÉTICA”

 

Viajamos de forma virtual a Barcelona, para hablar con Antoni, de los procesos poéticos, de su libro “La arquitectura de la luz”, traducido al español y sobre el fenómeno de la traducción.

Antoni, es una suerte para los chilenos poder leerte en castellano, gracias al poeta y traductor Juan Carlos Villavicencio, quien desde Chile rescata un gran libro llamado “La arquitectura de la luz” ¿Quisiera preguntarte, como opera la escritura desde la lengua catalana al castellano, y porque la opción de escribir solo en tu idioma de origen?

En primer lugar debo agradecerte la ocasión que me brindas de poder comunicar directamente con los lectores chilenos de poesía. Amo Chile, trato de estar al día de las eventos que suceden e intento seguir su actividad poética —que es, casi, infinita. Y de enorme calidad.

Juan Carlos fue muy generoso al traducir al español La arquitectura de la luz. En realidad, el proyecto era publicar el libro entero; de momento, es una plaquette muy bien editada en Cuadernos de la Casa Bermeja (2018), que contiene diez poemas del libro: una selección significativa.

Yo escribo en catalán porque es mi lengua. Simplemente. Porque es mi manera de relacionarme con el mundo, la forma de estar en el mundo. Conozco diversas lenguas pero me resultaría imposible escribir poesía —o creación literaria— con ellas.

Soy consciente que si escribiera en inglés o chino, seguramente, mi poesía volaría hacia otros horizontes lejanos. Pero esto no va así. Para mí, leer poesía es un ejercicio casi de meditación, y mi finalidad es llegar a ser leído y comprendido por esta inmensa minoría de la que habló Juan Ramón.

Leemos un poeta traducido a una lengua cercana porque de otra forma nunca sabríamos qué dijo y cómo lo dijo, de verdad, este poeta. Y si lo que de verdad queremos es habitar su poesía, debemos leerlo en su lengua original, aunque no entendamos todo lo que dice. Por esta razón, las ediciones de poesía en lengua extranjera deberían ser siempre bilingües.

Leyendo la primera parte de este libro “La casa de luz”, me encuentro con una poesía brevísima, amable y certera, una suerte de pequeños retazos entre la dicotomía de la luz y las sombras, y por otra parte una poesía que se pregunta constantemente por el ser del lenguaje y de la poesía: “este aliento / que ya ni es /estos poemas / escritos por Nadie”, que además  expresan un ánimo de desamparo vital ¿Cómo vislumbras estos contrastes marcados en estos textos?

Desde sus inicios —hace ya más de cincuenta años— mi poesía ha tratado de indagar sobre el propio sentido de la escritura poética. Desde la duda —yo soy alguien que siempre duda, que no tiene certeza alguna y, tal vez por eso, sigo el camino de lo poético, que es un camino de la indagación, que abre interrogantes que casi nunca se cierran— me he preguntado cuál es el objeto de la poesía. Y, como dice Wallace Stevens, la respuesta es el poema.

En consecuencia, he tratado de hallar sobre su sentido, sobre el sentido del lenguaje. La poesía siempre va un paso más allá que la filosofía, y ésta tiene celos porque la poesía progresa y hace progresar el lenguaje, lo saca de quicio.

El poeta habla desde la razón poética, como decía María Zambrano, y reflexiona sobre lo mismo que el filósofo, pero lo dice de una manera otra.

La primera parte del libro, sin duda, es heredera del hermetismo italiano: un camino de reducción y concentración del decir poético. La segunda parte, acaso, contiene poemas más explícitos, aunque participan del mismo espíritu de concentración poética.

La meditación metafísica sobre la luz, el silencio, la propia escritura, son mis motivos poéticos.

Revisando “El aire de la soledad”, segunda parte y final del libro, veo un giro poético, donde citas referentes como Parménides, Caravaggio, Alejandra Pizarnik y otros, sin embargo, yo siento una referencia, puedo estar equivocado, que en tu voz hay algo de la poética de Georg Trakl, pero además, y como dijera Heidegger, que entre más grande es un artista mayormente desaparece su persona ¿Existe en tu poesía esta idea de anular al autor y despersonalizarlo?

Sí, en la segunda parte, como decías, hay explícitos nombres que han sido, y son, referentes personales en la construcción de mi yo poético.

Existen, sin duda, muchos otros como Hölderlin, Jaccottet, Joan Vinyoli o T.S. Eliot. Nombres que, a lo largo de mi carrera poética, siempre han estado presentes.

Me gusta usar la segunda persona, no tanto para aparentar un discurso moral dirigido a otro como para buscarme en la otredad del interlocutor —que básicamente es el lector.

Trakl es un poeta de una dimensión majestuosa. Uno de los grandes, y que he leído mucho.

Además de ser poeta eres traductor, sobre todo del italiano y el francés, yo pienso que traducir es un ejercicio cruel, ya que la complejidad de no caer en la “traición” o lo equívoco es parte de los peligros de este oficio ¿Cómo trabajas ese límite?

La traducción es un trabajo de reescritura para el cual se necesita un enorme conocimiento de la lengua propia (la lengua “de llegada”), aparte, claro, de un sólido conocimiento de la lengua original.

Dicho esto, hay un trabajo de interpretación del poema que, como bien dices, debe evitar la traición con el fin de decir (casi) lo mismo pero en otro sistema lingüístico. Y este casi es todo.

Pero hay que ser consciente de las limitaciones que el lenguaje tiene. Cuando Pushkin escribe carne, sabemos que erramos al traducirlo sólo por “carne” ya que los rusos notan el sabor de la carne en su boca cuando lo leen. Eso es imposible de trasladar a otro idioma. Pero debemos aproximarnos al máximo para poder gozar de la poesía que han escrito y escriben en otras culturas. De la diversidad del mundo avanzamos en el conocimiento propio.

¿Cómo has vivido esta pandemia mundial, en que autores, música, arte te has refugiado?

Bueno, llevamos año y medio viviendo una situación compleja —y, según como, absurda. ¿Acaso estamos esperando a Godot? No lo sabemos, pero todo lo que sucede nos ha hecho evidente la fragilidad de nuestra civilización, el miedo a lo desconocido (un virus que va mutando).

Personalmente, no lo he vivido demasiado mal. He continuado trabajando: leyendo a Proust, a Hölderlin, a Homero… Traduciendo a Valéry, a Jaccottet, a Civitareale. Y escuchando música, especialmente del Renacimiento.

Mi ciudad, Barcelona, ha resultado maravillosa: sin ruidos, sin turistas, sin contaminación.

 

Selección de poemas

 XXII

Este aliento

que ya ni es

 

estos poemas

escritos por Nadie

*     *     *

 

Las gafas de Parménides

(para Ramón Andrés)

 

El paisaje se difumina en una clara lejanía, tras las azules montañas del fondo.

Para llegar –dicen– hay que ascender cuatrocientos noventa peldaños esculpidos en tiempos pretéritos:

herida abierta que perdura en el granito, como un clamor expiatorio.

Encarado a esta lejanía, miras el camino recto que parece conducir hacia la cima. Sabes que es el verdadero itinerario, pero no el único, y notas el latido del corazón ante la trampa de los sentidos, ante un yo que se extingue a cada cambio porque anhela develar el fondo de los enigmas, al abandonar las ruinas de tanta certeza.

Ser y pensar –dicen– son uno, y son todo. Y son nada.

Este mundo imaginado sin hipótesis divinas.

*     *     *

 

Caravaggio

La ventana de cristales polvorientos filtra la luz moribunda que vela dos figuras por un vacío separadas: el vacío de lo ausente. Como un salto en el tiempo, otra luz –intensa, melosa– ilumina aquellos rostros e interpela las figuras. El breve resplandor de aquel enigma.

El tiempo pasado y el tiempo presente reducidos a un solo instante. El instante de la iluminación.

*     *     *

 

 

Antoni Clapés nació en Sabadell en julio de 1948.
Desde 1964 se ha dedicado a escribir poesía y textos relacionados con esa disciplina.
Hasta el momento, ha publicado unos veinte libros y numerosos textos en ediciones de arte, prólogos, plaquettes y antologías.
Se ha dedicado a la traducción de poesía del francés y el italiano, y su poesía ha sido traducida y publicada en castellano, francés, inglés, italiano, portugués, alemán y árabe.
Su obra es una meditación sobre el ser y el devenir (escritura y lenguaje). Además de la poesía, ha reflexionado sobre esos conceptos en diversos textos, pero sobre todo en los dos volúmenes de Converses amb Carles Hac Mor (Conversaciones con Carles Hac Mor) y en las exposiciones La casa de l’ésser? (¿La casa del ser?), en la Asociación para las Artes Contemporáneas (Vic, 1999) y D’estar a estar (De estar a estar), en el espacio Container del IGAC (Girona, 2008).
Ha presentado lecturas de su obra en muchos lugares de Cataluña y otros territorios de habla catalana, y en universidades y festivales de los Estados Unidos, México, Alemania, Quebec, Líbano, Francia, Portugal, Chile, Argentina, Inglaterra, Bélgica, Gales y Canadá.
Ha colaborado en periódicos y publicaciones como AvuiLa VanguardiaThe Barcelona ReviewReduccionsTransversal y Caràcters, entre otros.
En 1989 creó Cafè Central, un proyecto editorial independiente al servicio de la poesía, que sigue dirigiendo en la actualidad.

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