ANDRÉS SABELLA: EL POETA QUE NOMBRÓ NORTE GRANDE

 

El Norte Grande fue imaginado por Andrés Sabella. Territorio y cuna de movimientos sociales y obreros, desde principios del siglo XX, El Norte grande fue por primera vez así nombrado por quien fuera uno de sus escritores más importante, el gran Andrés Sabella.

Nacido en la pampa, fue un creador multifacético que incursionó en casi todos los géneros literarios: poesía, cuento, novela, ensayo, teatro, crónica, agregando además su vasta producción periodística y su destacado oficio de dibujante.

Andrés Expedito Florentino Sabella Gálvez vino al mundo un 13 de diciembre de 1912, en el nortino puerto de Antofagasta. Hijo de Andrés Sabella, un joyero palestino nacido en Jerusalén y de doña Carmela Gálvez, oriunda de Copiapó.

Estudia sus Humanidades en el Liceo fiscal de Antofagasta y el año 1932, a los 20 años, se viene a Santiago para matricularse en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Estudiante eterno, nunca terminará su carrera a pesar de ser un brillante alumno, cruzado por la bohemia literaria prolongará sus estudios hasta el infinito.

El poeta del Norte Grande, Andrés Sabella, perteneció a la Generación del 38 e inició su conexión con la literatura a los 17 años, cuando publicó la revista literaria CARCAJ, una antología de poetas jóvenes, que literalmente lanza desde los cielos sobre la ciudad de la Portada.

Su primer libro sale a luz en 1930, bajo el sello de Nascimento: RUMBO INDECISO.  Luego vendrán LA SANGRE Y SUS ESTATUAS (1940). VECINDARIO DE PALOMAS (1941). El año 1944 aparece su novela NORTE GRANDE, novela de denuncia social y reivindicación del pueblo oprimido, la cual dará origen a la denominación geográfica de la pampa. Su obra está constituida por más de 30 libros, algunos títulos como: CANCIONES PARA QUE EL MAR JUEGUE CON NOSOTROS en 1965. A LAS PUERTAS DEL ALBA en 1987 y LA LUNA ERA REDONDA en 1989.

También su labor incansable en el periodismo lo llevó a colaborar en la revista “Vea”, en Las Últimas Noticias, El Mercurio, La Estrella de Antofagasta y en las revistas opositaras a la dictadura “Hoy” y “Análisis”.

Cuando el joven poeta vivió en Santiago, en su época estudiantil en 1932, se instaló en la calle Nueva de Matte, en el sector de la avenida Independencia, desde allí se descolgaba hacia la calle Bandera, donde en sus boliches pululaba la bohemia literaria, entre ellos su gran amigo el escritor Mario Ferrero, quien en su libro “Memorias de medio siglo” se refiere al poeta Andrés Sabella después de su deceso: “Para mí, que lo conocí a fondo desde joven, Andrés merecía esto y mucho más. Por su extraordinaria calidad humana, por su talento y su bondad, por el inclaudicable servicio a la cultura que prestó durante toda su vida, por la generosidad de sus información siempre rara y erudita”. Pero, además, por su libertad de pensamiento y su amplitud de criterio, que le permitió en forma paralela, ser militante activo del Partido Comunista y devoto de la Virgen María, como quedó de manifiesto en el discurso de Radomiro Tomic, su antiguo compañero en el Colegio San Luis de Antofagasta: “Porque en tu doble transparencia de poeta y de hombre, trataste de ser un buen católico y trataste de ser un buen comunista”.

Andrés Sabella fue también el creador de una de las revistas literarias más duraderas en la historia literaria chilena, se trata de la revista “HACIA” que se mantuvo saliendo en una estricta irregularidad, desde 1955 hasta 1989, con más de 100 números publicados, su lema era “Ni Cristo ni la Poesía se venden”.

En 1976, Andrés Sabella recibe el Premio Regional de Literatura Carlos Mondaca de La Serena. Al año siguiente la Universidad del Norte lo distingue con el Doctorado Honoris Causa, sin embargo, el año 1981 será injustamente suspendido de sus funciones como profesor de Literatura chilena por su postura ideológica de izquierda y su adhesión permanente a la causa popular.

Incansable y vital creador el poeta Andrés Sabella, el año 1986, en una suerte de performance o acción de arte, entierra un ejemplar de su libro “SEMBLANZAS DEL NORTE CHILENO” en pleno desierto, al medio de la pampa, ante más de 100 entusiastas espectadores que acompañan al poeta, todo para ver “si el salitre hacía crecer la cultura”.

El corazón pampino del poeta se detuvo un 26 de agosto de 1989, en Iquique, donde había concurrido a dar una conferencia. Más de seis mil personas lo despidieron en sus funerales, entre ellos políticos de todas las tendencias: Arturo Alessandri, Radomiro Tomic, Fanny Pollarolo, Carmen Frei y también sus amigos “Los Hermanos de la Costa” y su querido Partido Comunista de Chile.

Textos escogidos:

A CARLOS PEZOA VELIZ

                                               Del pobre diablo de “Nada”.

Te escribo, Carlos, tras la paletada:

Todos se fueron ya, quedé en mi ruina.

La soledad se abraza a la neblina.

Ahora empieza de verdad la nada.

Viviendo oscuramente la jornada,

Gané sólo esta muerte peregrina,

Pobre diablo de albergue y

de cantina,

Con espanto de sombra en la mirada.

Tanto helor de amargura y

de cadena,

Incierto el pecho, pero no la pena.

Pronto la tierra me dará su nombre.

Yo quiero, Carlos, que la vida siga

En el rostro sereno de la espiga,

Sentado el sol entero junto al hombre.

 

 

 

DIÁLOGO CON EL OTRO

  A Mauricio Ostria

 

Siéntate

A conversar conmigo,

Esqueleto mío

Arpa de la muerte,

Arbolillo

Donde el tiempo

Restriega

Su blanco hocico de madera.

En ti,

Descansa

El pájaro del viento.

Yo celebro

Tu oficio en mis tinieblas

Tu destreza

Para remendar

Los andrajos de mi carne.

 

 

 

SONETO OSCURO

 

¡Lonquén, Lonquén! Dos sílabas de tierra,

pero de grave tierra ensangrentada:

dos sílabas de muerte aprisionada,

campo de paz llagado por la guerra.

Mina donde la muerte nos aterra

Por su áspera furia desatada,

Donde se oye, como una marejada,

El coro de la sangre que ella encierra.

¿Por qué vino a tu cal la cal más pura,

bajo oprobios de látigo y

de llanto?

Vinieron los hombres con la muerte al hombro.

Aquí, del hombre lucieron un escombro. . .

Colmena serás tú, sitial del canto,

El nido de la próxima ternura.

 

 

INFANCIA DE PAPÁ

 

Lo invitaban

Las campanas

A jugar con ellas:

Vestido de pájaro

Cruzaba el cielo de Jerusalén,

Besaba la mejilla de sus amiguitas

Y, confundido en un rebaño de sones,

Seguía hacia las nubes.

 

 

 

 

CEMENTERIO ABANDONADO

 

Casi encima del mar, un cementerio

De roída memoria y

desmemoria:

Es un puerto de mástiles siniestros

Donde la cal inventa nuevas olas.

Camino entre las tumbas con el viento,

¡a dos trancos de mí ríe la costa!

Si raspara la angustia de estos huesos,

Encontraría al mar, de sombra a sombra.

 

 

 

LA SILLA

 

En esta silla donde el tiempo sueña

Soñó mi padre su timón de abejas.

Hoy sueño con el sol entre las cejas

Mi frente es una cítara pequeña.

 

 

 

 

YO VIVO PARA UN TIEMPO

    A Juan Negro

 

Yo vivo para un tiempo en que la estrella mostrará sus

sueños.

para un tiempo que no sea propiedad de la muerte.

Yo vivo para un tiempo, augustamente, claro

Por los ríos pasarán las estaciones, sin miseria

Y no habrá ópalos siniestros en el reír del niño

Yo vivo para un tiempo de cristales,

Para un tiempo del cordero sobre el oro,

De la mano serena sobre la medalla.

Yo vivo para entonces: el trigo cabrá en todas las

Miradas,

Los pies tropezarán con la alegría.

 

 

 

 

SONETO EN COPIAPÓ

 

Estoy en tu ciudad, Romeo Murga,

Donde vaga el rumor de tu recuerdo.

En sus viejas esquinas yo te veo

Entretenido en descifrar las dunas.

Alumno solitario de la luna,

Tuviste por amigos los pimientos

Te educaron pastor de este desierto,

Lazarillo del sol que lo empurpura.

Ahora en Copiapó, como en la infancia,

Tus ojos vuelven a la antigua plaza,

Se pasea tu sombra en las estrellas.

No quiero interrumpir la dulce charla

Del poeta y

su noche atacameña.

El soneto se queda entre las piedras.

 

 

ANTOFAGASTA

 

Antofagasta principia en una huella

Donde el solfue la vivida simiente:

Antofagasta guarda entre su frente

Levadura de océanos y

estrella.

Lar de sangre y

sudores en querella,

De la ambición del hombre es confidente:

Todo aquí tiene pulso de torrente,

¡su historia, como un cántico, destella1.

¡Oh, Ciudad del Reloj de los ingleses,

del Ancla augusta y

La Portada recia,

rotunda de metales y

de peces!

Eres un nido lleno de futuro:

Te ama el viento, la vastedad te aprecia,

Porque en ti lo esencial está maduro!

 

 

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