“TRAMAS DEL PRESENTE EN LOS ESPEJOS Y LAS VENTANAS Y LA POESÍA COMO EJERCICIO DISPONIBLE PARA CUALQUIERA. (UN POEMA EN ESCRITURA)”

 

Selección de textos extraídos del cuerpo de documentos de descarga gratuita Estrategia del poema: 72 autorxs hispanoamericanxs (Bitácora de vuelos ediciones, México, 2020) Octavio Gallardo y Armado Salgado realizadores.

 

“Es evidente que allí abajo está la otra ciudad […] escribir es también un asunto de espejos”

 

 

Marco Antonio Bugueño

 

Poéticamente habita el hombre el mundo… Friedrich Hölderlin

 

Los espejos son los espejos. Son objetos que ofrecen una interpretación posible de otro objeto y por lo mismo, si es el caso, del ser humano, que se mira. Es una oferta al que mira. Abre conversaciones sobre lo que se observa. Pero a su vez siento que la naturaleza de este espejo, del objeto que está funcionando como espejo, determina la experiencia y construye fenómenos de naturaleza distinta. Un ejemplo de ello es la diferencia en la observación de un objeto reflejado en una baldosa, del resultado del reflejo de ese mismo objeto en un espejo de vidrio o cristal.

Y si es una baldosa celeste, particularmente la que está en el cuarto de mi casa en el segundo piso, más claramente aún.
Ya que al reflejarse la manilla de la puerta en ella, esta se ve como sumergida en un foso de piedra celeste. Como un objeto de otra ciudad. Una ciudad ominosa, inesperada en el piso de mi cuarto. En este punto la baldosa es metáfora, no espejo.

Esta polisemia de la baldosa cobra su poder a propósito de una nueva identidad compartida. Digamos, no es metáfora desde el relato que hago de ella, solamente, desde un poema eventual, por ejemplo, sino a propósito del fenómeno físico de reflejar algo, de tal manera.

Es evidente que allí abajo está la otra ciudad, ¿no?

Entonces escribir es también un asunto de espejos y, muy particularmente, de la selección y disposición de estos. Transparencia y reflejo.
Ahora digo: La Poesía es presente. Presente que se contempla e interpreta a sí mismo y lo que contempla. La Poesía es una indagación de las prácticas.

De la Naturaleza De la Cotidianidad

¿Puede ser que esta indagación nunca llegue a puerto, acaso? Obvio

La respuesta no es el sentido de todo. Mas bien el devenir de la pregunta.
Estar en el presente es estar sin respuesta
Si tienen dudas pregunten a los físicos de la Universidad de Caltech Si no, den unas vueltas en el colisionador de Adrones.

Dicho esto, una definición del ser poeta (del hacer poesía, que es lo mismo), entre muchas otras posibles, tantas como gente que escribe poemas, es esta: Ser poeta es encontrar su propio espejo cremoso, la propia baldosa celeste de esa propia habitación. Luego de ello: Atreverse a mirar esa baldosa:

Como reflejo que muestra faces o facciones no vistas. Muestra al Otro, a veces, y de una vez.
Como ventana Sucede que contemplo paisajes que no sabía existían, o tal vez los intuía, los soñaba. Algunos de ellos ominosos, en la acepción gótica del término.

Todo ciudadano

Todo ciudadano es preso y alcaide de su propio espejo Todo ciudadano es esclavo y amante de su propia ventana

El encarcelado se apresa en su espejo
Y a su vez contempla los paisajes externos con su ayuda
Ayer corté mi brazo con él
Ayer vi a mi hijo correteando montado en un zorro de alas grises Fue un sueño
No fue un sueño

Esa muchacha encerrada en su habitación se apresa en su espejo Y a su vez se maquilla los ojos con su ayuda
Ayer corté mi brazo con él
Ayer vi a mis amigas bailando, girando sobre una planicie verde Fue un sueño

No fue un sueño

Se abre la ventana como la carne Y todo es visto en ese paisaje

Sangre que no es sangre Amor que no es amor
Dios que nos es Dios Pasado que no es pasado Presente que no es presente

El Mismo que no es el Mismo El Otro que no es el Otro

La palabra que de ahí aparece Remite a la que ha huido
De nosotros

Sabemos que ya no somos nosotros Porque ese segundo se ha ido

Solo nos queda esta ventana nubosa y celeste

Como todo ciudadano
Digo por primera vez esa palabra
Esa palabra que conozco como propia
Y que me nombra y nombra al mundo por una vez Nombra las cosas que nombran el mundo
Lo ominoso de ese umbral alimenta mi desvelo
Y sosiego el pavor con el arrullo
De nuevas siluetas
Que no siendo dulces son sinceras
Me entrego a la faena sin palabras
De levantar mi propio Golem de mismo
Desde la tierra sin nombre

Desde allí me levanto y se levanta Todavía rengo
Del corazón y de su pata
Y sonrío sonríe

Con una mueca dulce en el rostro de cartón ensangrentado y satisfecho

Entonces, tiene usted señora o señorita esa baldosa celeste suya bajo el brazo, con la que puede seguir haciendo sus trámites en el centro de la ciudad. Un consejo: es mejor cerrar la boca y abrir los ojos, para que su mano izquierda le diga a su mano derecha que hay que moverse por primera vez.

 

 

––––

 

Marco Antonio Bugueño (Antofagasta, Chile). Reside en Santiago. Le fue otorgada la Beca Fundación Pablo Neruda y ha ganado diversos premios literarios, entre ellos el Premio Poesía Universidad de Córdova. Colaborador de publicaciones literarias, entre otras Carajo (Chile) y Ajo Blanco (España). Es organizador de diversos encuentros significativos de poesía en Chile, como “Poesía para Invocar la Dignidad” y otros. Publicó Conversaciones con el Príncipe de Macúl (editorial Ventana Abierta, Chile) y prepara la pronta edición del conjunto de poemas Aleteo. Crítico y teórico literario. Profesor universitario de Literatura y Teoría de la Comunicación en universidades privadas. (Universidad Academia de Humanismo Cristiano y UNNIAC).

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