RODRIGO VERDUGO “EL ÚLTIMO SURREALISTA”.

 

Conversamos con el poeta Rodrigo Verdugo “El último surrealista chileno”, viajamos desde los comienzos del Siglo XX, inicio de las vanguardias, hasta los nuevos parámetros de ruptura en la línea surrealista.

 

Tengo la sensación, que después del fallecimiento de Ludwig Zeller, tú con los integrantes del grupo “Derrame”, pasan a tomar la posta del surrealismo en Chile, los ilustres que mantienen una “Tradición” , pero que sigue siendo vanguardia, como diría Octavio Paz, una actitud de Liberté y creación sin límites, que se escuchaba en el París de Breton ¿Cómo se reinventa y cómo resignificas las claves vanguardistas en esta época?

Desde 1924, con la aparición del primer manifiesto surrealista, el surrealismo (más que ningún otro ismo) está en un permanente proceso de reinvención, (al contrario de otros ismos: romanticismo, simbolismo) pero su monumentalización por parte de la historiografía plástico-literaria es un fenómeno que ha contribuido erróneamente a pensarlo como un ismo más, un ismo ya pasado, casi decadente, que sólo se puede percibir por ejemplo desde una noción museal. Ese estado del surrealismo, que podría ser clasificado como “surrealismo histórico”, ha sido, sin embargo, desde la muerte de André Breton, acaecida en 1966, superado y ampliado, gracias al carácter internacional del movimiento surrealista (uno de sus rasgos más característicos). Cada nuevo surrealista, o grupo surrealista, reactualiza, rearticula, recontextualiza en base a las condiciones de cada época y país, las aportaciones originales que el surrealismo generó en su primera hora, tanto en el plano estético (contribución a una teoría de la imagen), filosófico (contribución una nueva filosofía de la realidad), y hasta político. Como grupo surrealista chileno; (compuesto en su momento por: Aldo Alcota, Rodrigo Hernández Piceros, Roberto Yáñez, Carlos Sedille, Enrique de Santiago, Braulio Leiva y Magdalena Benavente); “Derrame” buscó también sumarse, a través de la publicación de ocho revistas a la misma dinámica, en consonancia como ya dije con la mayoría de los grupos surrealistas actuales, por ejemplo los de Paris, Madrid, Chicago, Ioánina, etc.

En Chile la Vanguardia la inaugura Vicente Huidobro y algunos de sus discípulos se vuelven surrealistas, pienso en Braulio Arenas, Teófilo Cid, en el grupo “Mandrágora” ¿Cuál es el aporte concreto de este grupo a la poesía chilena y cómo llegaste tú al surrealismo?

Si bien es Vicente Huidobro quien en primera instancia posibilita e inaugura la vanguardia en Chile, existe también en la misma línea de avanzada el aporte de Jean Emar al impulsar la traducción, en 1925, del “Primer manifiesto surrealista”, realizada por su primera esposa, Sara Malvar, en el Diario “La Nación”, de Santiago de Chile, de manera que tanto Huidobro como Emar son en rigor los dos polos de difusión de la vanguardia chilena, (sin dejar de lado un movimiento un tanto olvidado como el “Runrunismo”, liderado por Benjamín Morgado, ni tampoco el antecedente de “Agu”, con Alberto Rojas Jiménez). Un tercer polo de difusión, ya en estricto rigor del surrealismo, ha sido toda la actividad que desarrollaron Ludwig Zeller y Susana Wald. Respecto al aporte del Grupo surrealista “Mandrágora”, (compuesto originalmente por: Braulio Arenas, Enrique Gómez Correa, Jorge Cáceres y Teófilo Cid, además de contar como colaboradores en su revista homónima a: Vicente Huidobro, Gonzalo Rojas, Gustavo Ossorio, Mariano Medina, Fernando Onfray, etc.), se podría resumir en que introducen un discurso poético (que si bien en muchos aspectos podría acusarse de afrancesado), que logra pese a cierto desfase cronológico homologar todas las constantes búsquedas que en el plano de lo maravilloso, filosófico, místico, realizan prácticamente todos los poetas y artistas del núcleo surrealista original, por otra parte “Mandrágora”, refuerza también en forma transversal los ímpetus vanguardistas del creacionismo, rompiendo con los moldes hasta ese entonces de una literatura por ejemplo criollista, una literatura que no se preguntaba por el estatuto de lo real y lo irreal, por la demarcación antinatural de los objetos, una literatura que no hacía un cuestionamiento de la realidad como sinónimo de un mundo exterior, etc.,  también es muy válido señalar dentro de este aporte concreto, que gran parte de la neo vanguardia chilena, no se podría ni entender sin la mediación del Grupo surrealista “Mandrágora”, lo cual no es menor. Respecto a mi acercamiento al surrealismo, esto se origina a partir de un interés primero en la parapsicología, a raíz de varias experiencias relacionadas con esa área, durante mi niñez, sin embargo, y desconociendo por completo la existencia del surrealismo, llega a mis manos recién en 1995, gracias a un poeta y amigo ya fallecido Patricio Ramírez Escobar, la “Antología de la poesía surrealista” del poeta y estudioso argentino Aldo Pellegrini, fueron entonces los textos de: André Breton, Antonin Artaud, Rene Char, Tristan Tzara, Jean Pierre Duprey, Jean Arp, Louis Aragon, Paul Eluard, etc., los que me hicieron descubrir que mediante una representación verbal se podía hacer alusión a mundos paralelos, a mundos maravillosos, fantasmagóricos, desconocidos en fin, todo lo que se ha relegado al plano de lo imperceptible, al plano de las entidades contradictorias, que es justamente lo que el surrealismo se propuso disolver. Es a partir de 1999, que comienzo a esbozar textos bajo la impronta surrealista (en mayor o menor medida), de allí surge entonces el año 2000 (gracias al entusiasmo de mi madre Patricia Pizarro Silva), la publicación de mi primer libro: “Nudos velados”, que trata de resumir todas las lecturas e influjos de este periodo que coincide, casi por azar objetivo, con mi llegada al Grupo Surrealista Derrame, de hecho “Nudos velados”, aparece bajo Ediciones Derrame.

Tanto en tu primer libro “Nudos velados”, como en “Ventanas quebradas” (Ambos de culto) Es donde más se aprecia el afán vanguardista, la escritura automática, la asociación libre y otros recursos propios de tu surrealismo, que siento e intuyo, trata de reinventarse una y otra vez al traspasar márgenes propios de las vanguardias de comienzos del siglo pasado. ¿Hay una reconstrucción en estos libros en particular de los parámetros surrealistas?

Yo creo que sí, pero una reactualización crítica de los parámetros surrealistas, en cuanto a un alejamiento del tratamiento de la imagen surrealista propiamente tal, sobre todo un alejamiento del automatismo, lo cual en parte significa no ceñirse por completo a ese surrealismo literario que en su influencia directa no genera más que un ejercicio de emulación. Por otra parte, esta reconstrucción también podría deberse a que durante el proceso de escritura tanto de “Nudos velados”, como de “Ventanas Quebradas”, no sólo leí a los poetas del grupo “Mandrágora”, tampoco mis lecturas se remitieron a la obra de Vicente Huidobro, más bien me interesaron de sobremanera las escrituras que a pesar de no agenciar directamente las directrices vanguardistas, lograban igualmente un dialogo abierto con ellas, me refiero a: Humberto Diaz Casanueva, Rosamel del Valle, Omar Cáceres, Gustavo Ossorio, Jaime Rayo, Boris Calderón, Heriberto Rocuant, Dámaso Ogaz, Reginaldo Vásquez, Juan Negro, Eduardo Anguita, Carlos de Rokha, Mahfud Massis, Antonio de Undurraga, Moisés Maldonado, Antonio Campaña, Francisca Ossandón, etc.

 

Con tu libro “Anuncio”, me pasó que sentí que volvías en momentos a cierta tradición. El poeta es el cable conector con voces del gran estallido creativo y liberador de comienzos del siglo XX. El poeta renueva una tradición, “Una tradición de la ruptura”, como diría, alguna vez, Octavio Paz. la revitaliza y contextualiza a nuestro tiempo. Sin embargo, más allá del rótulo, una habitación poética propia y un mecanismo eficaz por la imagen límpida y sin adornos que distraigan, es un río constante y una voz sucesiva que desborda el papel ¿Cómo ves “Anuncio” en tu proceso creativo?

“Anuncio”, marca un abandono progresivo de la imagen surrealista, hay en él un regreso tentativo al simbolismo, por cuanto también un regreso a la representación. También podría decirse un regreso tentativo al romanticismo por cuanto un regreso a la noción de invisible. Por otra parte, se busca una aceptación de lo onírico y de lo real en un mismo plano, sin tratar de afectar tiempos, ni espacios que buscan ser expandidos o comprimidos. “Anuncio”, es un texto aún en estado de transcripción, la primera parte esta compuesta de 20 textos (de un total de 400 textos) que se publicó en 2017 gracias a la gentileza de Sergio Toledo en Rumbos Editores, (con postfacio de Cristian Montes Capó), proceso en el cual fue clave también la participación del poeta Dante Cajales. “Anuncio”, marca también un paréntesis, que posibilita en forma paralela la escritura de dos textos más: “Herencia del insomne” y “Encomienda”, que son mis proyectos literarios actuales.

 

Por último quiero preguntarte por tus grandes referentes universales y chilenos, y sobre todo por el gran Gonzalo Rojas.

He sido un lector un poco voluntarioso, en el sentido de haber primero empezado a conocer la literatura chilena antes que la universal. Me formé primero como lector de poesía chilena, alcancé a adquirir muchos libros (primero gracias a mi madre) en las distintas librerías de viejos que existían en distintos puntos de Santiago de Chile, de ellas sobreviven, entre otras las de mis amigos: Octavio Rivano y Carlos Vivar Machuca. En cuanto a lecturas o referentes de la poesía universal partiría con: Charles Baudelaire, Artur Rimbaud, Isidore Ducasse, Rainer Maria Rilke, Thomas S. Eliot, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, Rene Char (cuya lectura profundicé gracias a la poeta colombiana Angye Gaona), Roberto Juarroz, Walt Withman. En cuanto a los poetas chilenos respeto en primer término nuestra tradición literaria, entonces he leído primero a Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, Nicanor Parra, luego Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Efraín Barquero, Armando Uribe, Oscar Hann, Gonzalo Millán, Jaime Quezada, Waldo Rojas, etc., en general he leído o he tratado de leer a los poetas de distintas generaciones, sin embargo, mis referentes en la poesía chilena han sido: Vicente Huidobro, Enrique Gómez Correa, Humberto Diaz Casanueva y Rosamel del Valle. Por último y respecto al poeta Gonzalo Rojas, parto diciendo que mi parentesco con él se debe a que fue primo de mi abuelo materno el historiador Alejandro Pizarro Soto, ambos nacen en Lebu, (una referencia geográfica muy vital para mí también). Para mi Gonzalo Rojas, es un poeta que asimiló con mayor énfasis la herencia romántica, simbolista y expresionista, más que la surrrealista propiamente tal. Su participación en algún numero de la Revista Mandrágora, con un texto en clave automática, no marca una posterior adhesión sobre todo doctrinaria a los postulados surrealistas, por considerar en sus propias palabras al surrealismo en sí como demasiado literatoso. Mas bien es un poeta que asimila a Pound, Celan, Vallejo, Huidobro y en menor medida a Parra, y es esa asimilación la que permite en su obra una enriquecida hibridez, donde lo intelectual no se impone sobre lo sensorial y viceversa. En estricto rigor “Contra la muerte”, es uno de los grandes textos de la poesía chilena de todos los tiempos, y allí se expone en toda su vivacidad el pensamiento poético de Gonzalo Rojas.

Selección de poemas

 

UN INTERMEDIO EN LA SUPERFICIE

A Braulio Arenas

La madrugada se precipitó en mi pecho:
no encontró los planos,
me hizo hablar como agua,
como un ectoplasma de cardos,
como un rey hundido hasta el cuello,
noches después, me hizo revelar que la sangre no tiene principio ni fin
y eso encadenaba las órbitas,
días después, me hizo hacer un arpa con los cordones umbilicales,
despertar a la más antigua de la tribu
preguntándole como olvidar el mar,
como saber cuándo dios es un imán al fondo de sí mismo.
Atrás, atrás, atrás, pulsación como sombra de árbol
voy a sucumbir haciendo dedos con los astros reventados
esperando que la noche me recobre como un signo helado
viendo el filtro del infinito dentro de las mujeres blancas
como un telèpata disecado entre alondras.
La primera vez es distinto,
la bola mágica se cubría de garras
y veía en ella a histéricas de criptón surgir de los deltas
repartir las espinas,
tal vez algo que podía nacer, metidas las manos en el tiempo
llevando a los relojes las horas que venían de una petrificación infinita
algo que podía nacer, un movimiento de semilla en el centelleo
signándome como el único polígamo en el embudo solar
odiando las recompensas de gusanos y estampillas,
odiando el limbo enhebrado a esa libélula arrodillada en el fósforo,
cavando con agua, cavando con luz esa metamorfosis
y llamaradas en los alto del pájaro desvelado
venían a mí, como a un flujo endiosado,
cavaba rodeado de cabras rosadas y corales de humo
no podía mover las manos,
las ruinas del rayo buscaban un pecho que rellenar
entre mecanismos que tiritan,
tal vez yo venga de esa petrificación infinita
de esa niñez liquida entre astros reventados,
donde no bastan los bronquios de la luz
para montar al ángel y salir a destruir las cámaras
la entrecortada expedición de los corales de humo va hacia el cerebro
los torrentes son tan aeróbicos como ayer.
Me hallo aplastado, mirando hacia una tierra extática
hundido en mis propios dedos,
abriendo la encomienda a medianoche,
sacando a un espíritu coronado de testículos cargados de corriente eléctrica
porque justamente antes de resplandecer
estará el pacto sobre la nada,
los días que han crecido chuecos a causa de las aguas,
hay demasiada luz intentando ser boca,
que es imposible gozar de las piedras, imposible una semilla como sombra de mundo, imposible gozar de la clave retenida por la marea.
y me persiguen, se quienes me persiguen
son cóncavos pastores que atraviesan pescados de temibles espinas
y se cuelgan de cuerdas vocales a exhibirse sobre el mar.
Yo muero sin adivinar
mientras helechos atesoran camas clínicas
en algún lugar de la empuñadura.

 

 

NO HAY PERMANENCIA  “Mis ojos en la gruta de la hipnosis mastican el universo”
Vicente Huidobro

Yo siento el frío:
y es el mismo del número con principios de cielo,
y es el mismo de la mesa de lapislázuli, donde se le hizo la autopsia al macho cabrío,
y es el mismo del silicio que está bajo el detector de mentiras.
Como podría negarlo bajo esa luz que nos da las crispaciones de nuestras vidas futuras
dejándonos siempre en las orillas, ganar o perder es algo nuestro,
separar las orillas o elegir el aceite como sexo
todo después de indicaciones previas.
Yo siento el frío:
y es el mismo de la jaula de labios que alumbró al encapsulado tiempo,
que paso tan rápido y tan inútiles serán los escombros de planetas, y los impactos de golondrina de la eternidad, cuando el liquido amniótico dance en los ojos de la lechuza
salpicando hasta el tarot que gime detrás de los muertos.
Siento hastió de los horribles bosques,
tendido hacia atrás, guiando al lechoso peregrino de los cuartos oscuros
tanto hacia los cierres, como hacia esos ciegos, que en sus limbos de sal atraen el aura de las águilas.
Yo siento el frio:
y es el mismo de esa reencarnación que arrastra una lámpara,
y es el mismo de esa iluminación prófuga que atraca un rápido subterráneo,
mientras todo se está evadiendo dentro de mí, evadiendo hasta el aceite que delato el sexo de los pájaros, mirare hacia arriba, valles de aire donde cuelgan fenómenos tatuados a modo de piernas, separarlas todas de una vez, transformarse en violador, o en augur con lengua de madera, como el último de los cisnes faquires metido en una incubadora, o bien desistir hasta que esos valles de aire se hagan por contrariedad fuego y los buscadores de llamas suplicantes escriban sus himnos bajo los espejos, y todos los milagros pesen sobre los reyes de aceite o nunca nada surja o nunca nada nazca, o nunca nada se forme, estad más que nunca al tanto que la sangre esta helada, más que nunca al tanto que escasa estará la pólvora sagitaria.
Os lo digo: He visto el futuro en una ventana empañada,
el filo de los rayos que han sido una ventana para el regreso de mi otra sangre,
los instrumentos necesitan un agua desvelada, oh mujeres, he visto trajes de novias dentro de los icebergs, oh mujeres,
he hecho rodar hasta el fin, una rueda que no pertenece ni al día ni a la noche,
rindiéndoles culto al dios yigolobo de todas las ruedas
adolescentes se abren el pecho, dejando que estatuas climáticas crezcan
de esas que inducen a cielo a las turbulencias, mas dejamos unos días de mirar y
yacen todos borrados y se entrevé a caimanes brotar de las hostias.
Yo te interrogo serpiente, que das y quitas la oscuridad
no te acerques hoy, ya el enigma está debilitado por el agua y súbita la piedra
ya en la sangre hay palomas en desuso,
ya en la tarde bacteriana hay caparazones que laten, yo nada he sacado, en nada me he saciado de todas mis idas y vueltas hacia valles magnéticos,
hoy habitados por mujeres que tiene injertos de pulpos.
Aunque haya extendido el mapa
estoy a punto de volver,
os lo digo: Dentro de ojos hay desconocidas estaciones
donde los fuegos cazan a los dioses.

 

 

Rodrigo Verdugo Pizarro (Santiago de Chile, 1977). Se inició en el taller de poesía  Isla Negra dirigido por el poeta Edmundo Herrera desde 1992 hasta 1996 en la SECH. Coeditor y articulista de la Revista Derrame, Sub Director de Ediciones Derrame, Coeditor de la Revista Labios Menores, Sub director de la Revista Rayentru. Miembro de la Sociedad Internacional de Escritores (SIE), EEUU, Miembro de la World Poets Society (Grecia) y Miembro de The International Poetry Translatión And Research (IPTRC), China. Su trabajo se encuentra copilado en distintas antologías de poesía alrededor del mundo. Su más reciente libro Anuncio fue publicado por Rumbos editores (2017). La selección corre a cargo de Alejandro Rejón Huchin.

 

 

 

 

 

 

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1 thought on “RODRIGO VERDUGO “EL ÚLTIMO SURREALISTA”.”

  1. Rodrigo Verdugo, es uno de los grandes poetas surrealistas que tenemos en Chile, aunque su obra es más conocida en el extranjero que en Chile. Una tarea pendiente que tenemos los que seguimos la poesía y poetas chilenos es leer su notable trabajo.

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