PEDRO MONTEALEGRE

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Fue la deflagración: la bomba hizo verbo. Estudiantes en llamas, llena la boca con plumas de Fénix. Caras destrozadas, pureza del vidrio, triza transparente –es pregunta– opacada por hollín, grasa subcutánea –la impregna–, el corte: cada trozo refleja: cara igual cascada. Indigestión de un auto lleno de explosivos, ¿una perra de metal? Caballo no, Troya no, no un zeppelín, su forma de vientre. Aunque esté preñado. Es un toro preñado, el cronómetro de un toro con huevos enormes. La universidad ardiendo. La llama –¿qué es?– no es camélido aquí. La llama no es toro, huevo de triceratops. No la gallina propiedad de un gigante. Huevos de oro. La universidad ardiendo, una pinza y qué más. De oro. Acecha. Su oro. Pico robot de cigüeña. Acecha. Y piensa. Y punza. Una pinza quirúrgica sacando el vidrio. No mirada de un ángel viejo, el ojo explotado –la sombra de un mendigo– que pasaba por allí. Dientes de ceniza. Dientes poco antes dos fénix luminosos. Belleza del vuelo cuando sube por el ojo –es un vehículo– y lo incuba: no parece ya un ángel, sí una cigüeña. Viene la zancuda, se devora al Fénix –una carpa coi roja o uno de esos dientes, sí filo, sí ruta–, y luego empolla un huevo del que nace un hijo. Le llamaremos humo. Le llamaremos automóvil aparcado en la universidad. El automóvil volviéndose un minúsculo vidrio. La política de la detonación, la música celeste que dejaron levitar, como si llevaran un jilguero: el momento en que el jilguero convulsiona y muere, al interior de una mina, porque viene el grisú. Un auto-bomba, una pequeña mina de oro, pero el grisú es negro. Los trozos de vidrio enterrados en la carne son un beso de carbón, una estrella de ceniza que llamaremos poema: la política del asesino circunscrita a la humanidad, las humanidades ardiendo, uñas de arena derretida en la cara: la réquiem coral cara al golpe y al disparo: mientras somos jóvenes –gaudeamus igitur–, no seamos graves.

 

Pedro Montealegre es periodista y licenciado en comunicación social por la Universidad Austral de Chile. Ha egresado del doctorado Lengua y Literatura Hispánicas en la Universitat Jaume I de Castellón. Residió en Valencia desde el año 2001 y regresa a Chile en enero de este año.  Como poeta ha publicado los poemarios Santos Subrogantes (Ediciones de la Universidad Austral de Chile, 1998); La Palabra Rabia (Editorial Denes, Valencia, 2005);  El Hijo de Todos (Ediciones del 4 de Agosto, Logroño, 2006); Transversal (El billar de Lucrecia, México D. F. 2007); Animal Escaso (Ediciones Idea, Las Palmas de Gran Canaria, 2010) y La Pobre Prosa Humana (Ediciones Amargord, Madrid, 2010)

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