AÚN QUEDA ESPACIO PARA OTRO PAÍS (RESEÑA)

libro rioseco

 

Aún queda espacio para otro país

Sobre Norte/Sur de Antonio Rioseco (Santiago, Libros del Pez Espiral, 2014)

 

Por Francisco José Najarro Lanchazo

 

Pudiera parecer que construir un país es complicado porque se necesitan montañas, algún lago, ciudades habitadas y diseñar una bandera a juego con el himno. Pero un país, para existir, sólo requiere de un hombre que se atreva a pronunciarlo en voz alta, y esto cuesta más que cualquier arquitectura moderna. Antonio Rioseco, en Norte/Sur, no habla de su país, crea un país que se llama igual que el de otros.

Con textos en prosa, estamos ante un diario de viaje poético, y ha de entenderse esto como una descripción física de lo interior, de lo que no tiene materia “En plena ruta cambian las condiciones del viento. El trato de la partida se hace ambiguo y sospechoso. Ya no sabes con quién viajas. Has dormido en paraderos bebiendo el agua de la lluvia que recoges en un plato”. El camino, la carretera que el poeta nos propone, va más allá del espacio, de los kilómetros que se pueden recorrer para cruzar o salir de un país, nos muestra que los pasos pueden dejar huellas también en el tiempo “Algún día todos viviremos en el sur. ¿Y nuestros huesos? Supongo que olvidados bajo tierra”.

El poemario, con el diseño siempre acertado de Libros del pez espiral, tiene una estructura dividida en tres partes y que, sin embargo, podría pensarse que esta partición no es tal, ya que, haciendo uso de una cita de Gonzalo Millán que el propio Rioseco incluye en el libro “La calle que sube y la calle / que baja son la misma cosa”. Así, en la primera parte, titulada 5 Norte, el poeta escribe “Decidiste que debías ir al sur, viajar a lo interior de lo que fuera; y estás allí, sin heroísmos, esperando” para después, en la segunda, bajo el nombre de 5 Sur,  decir “Decidiste que debías ir al norte, viajar al exterior de lo que fuera; y estás allí, sin heroísmo, esperando”. Poco importa que el viaje sea al norte o al sur cuando uno está viajando a la vez dentro de sí mismo.

En Norte/Sur hay un Chile irónico “La vida sigue por autopistas concesionadas”, un Chile olvidado “Casi sin dormir miras por la ventana recogiendo señaléticas, hasta que alguna marque las distancia exacta o un nombre propio en medio de las piedras”, y un país creado “Para salir de Chile hay un paso y lo dudas. Abandonar la caricatura que hemos armado hace retroceder”.  También aparece Bolivia entre los poemas de Rioseco, en la última parte que lleva el nombre de El paso de Bolivia, quizás el tramo más flojo del libro al costarle aquí al poeta transcender la anécdota, y sin embargo, tramo bello.

Como escribe el autor “Aún queda espacio para otro país”.

 

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