JORGE TORRES ULLOA: “HAY UN ESPACIO PLURAL EN LA POESÍA CHILENA. ALLÍ CABEMOS TODOS”

 

Fue en el marco de un Encuentro de Escritores en Concepción el siglo pasado, a comienzos de los años 90, que mi amigo el escritor Carlos Olivares me presentó al poeta Jorge Torres, de esa forma tuve la fortuna de conocer su notable poesía y escuchar sus interpretaciones de tangos y boleros durante el desarrollo de este intenso y movido evento literario.

Jorge Torres Ulloa apareció en el mundo el año 1948 en la bella y lluviosa ciudad de Valdivia. Su trayectoria lo instala como un versátil creador: poeta, profesor, librero, editor, boxeador aficionado, actor, director teatral y para rematar un estupendo interprete de tangos y boleros.

El poeta Jorge Torres desarrolla una obra que se inicia en plena dictadura, en 1975 aparece su primer libro con un título valiente y provocador: RECURSO DE AMPARO.  Luego vendrá PALABRAS EN DESUSO, con prólogo de Jaime Quezada en 1978. En 1987 publicará GRAVES, LEVES Y FUERA DE PELIGRO, editado por LAR.  El año 1991 la editorial Página Dura pondrá en circulación el libro objeto POEMAS ENCONTRADOS.  En 1992, una coedición de El Kultrún y Barba de Palo editará POEMAS RENALES, obra que gana el Premio Municipal de Poesía de Santiago. Texto que algunos emparentan con Diario de Muerte de Enrique Lihn o Veneno de Escorpión Azul de Gonzalo Millán, por lo extremo de la experiencia escritural. Al respecto, el poeta Oscar Galindo señaló: “En mi opinión, su libro más relevante, no sólo por la calidad de su propuesta, sino también por el modo inusual en que aborda la experiencia del dolor”.

Nuestro poeta estudió en la Escuela de Teatro de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Central. También fundó y dirigió la prestigiosa editorial Barba de Palo. Por otro lado, fue director de la revista de literatura y humanidades Pluvial, cuyo editor fue el poeta Adán Méndez. Sumemos a eso la inmortalización de su potente voz, cantando tangos y boleros en los discos En Nosotros (1993) y Tinta Roja (1998)

Sobre la obra del poeta Jorge Torres, el Portal de Literatura de la Región de los Ríos lo presenta de la siguiente forma:

“Temáticamente la obra de Torres está indisolublemente ligada a la morbidez personal —su enfermedad crónica— y a la morbidez social de la dictadura de 17 años que abarcó gran parte de su vida creativa. En ella se puede apreciar un existencialismo militante en los dos sentidos expuestos más arriba”.

La lluvia de su natal Valdivia lo despidió de este mundo, un día 3 de octubre del año 2001. Un poeta que cultivó su oficio y todo su quehacer creativo con rigor, entusiasmo y generosidad, como lo señala en una entrevista en la revista Simpson 7: “Hay un espacio plural en la poesía chilena. Allí cabemos todos, siento, no sin alivio, que nadie ha de pagar peaje para transitar por los caminos de la República de las Letras”.

 

Selección de poemas:

 

LA POESÍA

 

Si digo:

LA POESÍA ES UNA TORRE DE BABEL,

me acusarán de poco original.

Si digo:

LA POESÍA ES LA ORDENACIÓN DEL CAOS

EN LA PALABRA,

me acusarán de cursi,

Si digo:

LA POESÍA ES UNA CASA DE PUTAS

Y LOS POETAS SUS CAMPANILLEROS,

me acusarán de obsceno y procaz.

Por eso cierro el pico.

So pena, me acusen de complicidad

 

 

LEY DE HIELO

 

Propongo no hablar.

Regresemos a1 silencio.

Que no camine nadie.

Todo se detenga,

la claridad se eclipse,

al conteo de tres,

todos contengan la respiraci6n

hasta el máximo de sus fuerzas,

luego explotemos

en una carcajada tremenda

y aquí no ha pasado nada.

Absolutamente nada.

 

 

FIN DE FIESTA

 

Dia domingo.

Ciudad barrida hacia adentro.

La viuda abre el lecho y acepta

gozosa la simiente del amante.

Sonríe en la tumba el esposo.

El día ha cambiado de nombre.

 

 

CANCIÓN

 

Sin lascivia lubrica la saliva.

El que ayer amó en esos senos

Se fue. No está más. Se extinguió.

 

Turgescencia de magnífico pezón

Gran lunar mayor, lágrima cauta

Llora ahora resignada su miseria.

 

Nostalgia, sí, de querubes otrora

Que asidos a sus orlas y borlas

Deleitábanse de su láctea preñez

Ellos que, antaño, en ellos mamaron.

 

Lubrica la saliva sin lascivia

Fatigada e instalada en el fastidio

De lengua en su caverna encarcelada:

Roe el soez y acedo pan de lo senil.

 

 

TEORÍA DEL ALIENTO.

 

“Todos cantamos, pero sólo percibimos la canción ajena”

Alfonso Reyes

 

Beso mujeres que sólo aman mi voz.

¿Qué eco buscarán en el istmo de esas fauces?

 

No.

Es por la letra, dice una.

 

Canción y cantiga importan más

que toda melopea.

 

¿No será acaso el simple canto de la úvula?

 

Úvula rosada por el aire.

Pulso de alvéolos, latir

de bronquios, por qué no.

 

Beso mujeres que sólo aman mi voz.

 

¿Esperan estas reencantarse

como cuando el primer amante

en la glotis y la epiglotis?

 

¿Y el eco dónde?

 

Aprendices siquiera en el Arte del Mimo.

Soberbias aspirantes, pronto saben

que no es cosa de aplicar

labios sobre labios

para separar con chasquidos

los carnosos bordes donde

culmina el aliento.

 

¿Y qué dirá ese eco, Señoras?

 

¿Acaso la queja o el gemido del que

os amó por vez primera y la de todos

los caídos en el mismo bregar,

develará algo de aquel portento?

 

Por ello, digo provisoriamente:

 

beso mujeres que sólo aman mi voz,

 

que no es más que éter

tesitura                vibrato

metal                    coloratura

melodía                               timbre

puros nombres

para el prodigio

pues mi voz no existe si

vosotras

no me besarais

 

V o s o t r a s   q u e   s o i s

 

el otro pulmón de Dios.

 

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