Fernando Osorio (Poesía, Chile): “hay crematorios subterráneos con nombres de estaciones de metro”

 

De Ohfin, una profecía (Buenos Aires Poetry, 2020)

I

Hay charcos de fuego hasta en mi espalda

hay cuerpos gusaneando

sobre costras de lava

abriendo pulmones sumergiendo la nariz

buscando aire

sus cabezas parecen racimos aguijoneados

goteando pus

goteando ceniza

ojos

y orejas que mastican mientras buscan

 

sentado en el muelle miro las raíces de las islas volcadas

los barcos son colillas en el cenicero

hay países ceniceros                          continentes ceniceros

tiraron la cadena y el mar desapareció

reduciendo olas a gotas de agua

luego el sol puso una bombilla y se bebió el resto

ahora hay gente escondida dentro de ballenas muertas

haciendo fogatas con las costillas

por fuera

los buitres se pasean con servilletas amarradas al cuello

y las moscas chapotean sobre heridas frescas

 

los ríos son cicatrices recién cosidas

en los ríos no hay agua

solo peces friéndose sobre las rocas

peces charqui

peces polvo

el planeta tierra                    el planeta piedra

el mundo es un basurero dado vuelta sobre el mundo

cortaron montañas cortaron cerros y los amontonaron bordeando las grandes ciudades

la gente en las calles embotella orina para la sed

una anciana gatea pastando genitales jóvenes

cuatro niños arrastran una vaca desde las ubres

con las gargantas llenas de gritos

envasando gritos que no escucho

 

                                me escuchas?

mamá

deposítame unos lingotes que tengo hambre

estoy en Dubái

Dubái

Dubái y la Patagonia chilena

las únicas arcas en pie

con personas de pie y animales de pie

lo demás son ceniceros humeando sobre el desierto

desierto ceniza                          desierto carbón

el tiempo tiene oberturas de carne y yo le veo el hueso

la tierra nos tragará y nos escupirá como pepas

las estrellas serán hermosos cementerios

 

II

Se acabó

no hay sol

todo hace sombra sobre la sombra

la luna es un hueso negro de hormigas buscando carne

las estrellas no vinieron

están asustadas

el fuego es la única luz

edificios antorcha

edificios vela

consumiéndose las montañas arden

la cordillera es un lagarto disecado

tambaleando cenizas

avalanchas de ceniza

bajo nuestros pies

las placas tectónicas juegan a las embestidas

los volcanes se marean y se hunden los dedos en la garganta

hay crematorios subterráneos con nombres de estaciones de metro

el mundo es la sala de espera de un hospital que solo tiene salas de espera

el viento acarrea pájaros tiesos

hay cóndores aplastados en los tejados en el pavimento

de lejos parecen chicles con plumas

caen aviones envueltos en llamas

arrastrando las uñas por las paredes

los tímpanos que escuchan se quiebran y chorrean

derramándose por los hombros

colgando de las uñas

 

V

Alguien quiere comerse un pez

lo abre

y encuentra tenedor y cuchillo

abre otro

y encuentra plato y mantel

 

alguien quiere comerse un pez

y encuentra servilletas y botellas

abre otro

y encuentra sartén

y cables para saltear

 

alguien quiere comerse un pez

y encuentra una pelota pinchada

abre otro

y encuentra desodorante

 

alguien quiere comer

y encuentra una bolsa de basura

gorda de basura

pariendo basura

 

XIX

Las hienas se afilan los colmillos con piedras

sacándose chispas

los cocodrilos revuelven cordones umbilicales en una olla

saboreándose la baba

la selva es un potrero

los leones parecen escobas en el piso

el canto de los pájaros perdió sintonía

perdió la señal

 

las pirámides son arena para gatos

hay un silencio de océanos tejiendo catástrofes

pero no hay océanos

una ballena agoniza

rascándose la espalda

con un rascacielos

 

 

Ya lo he visto.

He visto lo que evitarían ver.

Ha sido maravilloso.

 

Cuando suceda, nadie podrá recordarlo.

No habrá nadie para recordarlo.

Nadie podrá escribirlo ni registrarlo.

 

En todas las pantallas del mundo dirá OHFIN.

 

Yo estaré con ustedes.

Entre ustedes.

Podrán tocarme.

 

***Fernando Osorio nace en 1993, en Talagante, Chile. Ohfin, una profecía (Buenos Aires Poetry, 2020) es su primera publicación”.
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