ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA, COLUMNA DE HORACIO ELOY. ARISTÓTELES ESPAÑA “UN CANTO DE AMOR EN MEDIO DE LA MUERTE”

 

Llegó el invierno y, con él, retornó felizmente a mis manos un libro del poeta Aristóteles España, el cual ya había dado por perdido. Desde una carpeta oculta en un rincón de mi casa surgió “Materia de Eliminación” (Premio Alerce Rolando Cárdenas, 1998). Recuerdo que conocí a Aristóteles en casa del poeta Lorenzo Peirano, donde compartimos memorables jornadas.

Aristóteles España, fue el prisionero político más joven de Isla Dawson. El mismo 11 de septiembre de 1973, fue apresado por su condición de presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Magallanes, cuando recién cumplía los 17 años. El horror y la tortura sufridas en este campo de concentración fue la materia que plasmó en su libro “Dawson”, que circuló durante la dictadura con el nombre de “Equilibrios e Incomunicaciones”, publicado en 1977.  Su reedición con el nombre “Dawson”, fue recién en 1985. Libro que recibió el premio latinoamericano Rubén Darío otorgado por el Ministerio de Cultura de Nicaragua.

Respecto a su prisión política, Aristóteles España señaló: “Escribir poesía en un campo de concentración como Dawson fue escribir un canto de amor en medio de la muerte”.

El próximo 28 de julio se cumplirán 11 años de su partida. El poeta descansa en el extremo sur del país. Su obra y su ejemplo permanecerán siempre en nuestra memoria.

 

Selección de poemas:

 

EL SECTOR PINK FLOYD

 

En la puerta urbana del Sector Pink Floyd

hay una señorita

muy oscura

que trabaja con un Sujeto Poético;

 

su cuerpo es larga duración

y LP,

tiene una mustia mirada

como de caracol chilote,

como de botella de vino.

 

Y después de dar vueltas

por la parte urbana del Sector

se multiplica,

se abanica,

bebe agua de manantial inglés,

 

esa tensión que se produce en la axila,

es larga como un video,

tiene asma cultural,

se llena de genes,

de aires múltiples como la Maldad,

como la escritura de Joan,

Y LA PARTE URBANA se oscurece aún más,

 

Y la voz de la señorita es CHILE,

e inventa un cuento fantástico,

luego una canción rural,

luego un contemporánea ciudad musical

más linda que Firelei,

más loca que Susana,

 

y el SECTOR PINK FLOYD

se llena de luto,

de escamas,

de silencio

por la señorita y el Sujeto Poético,

 

porque ella amanece con un lenguaje de España,

el cuerpo es un documento político,

toda la soledad es un espectáculo,

el idioma se abre como un vientre

después de una ráfaga,

y la parte urbana del Sector

y la parte Rural

y la parte LP

explotan como hermosos adjetivos.

 

*     *     *

 

LO CONTEMPORÁNEO DE LA MUCHACHA DE KARUKINKÁ

 

La chica de ojos lindos atraviesa el libro humilde 1615

y entra a un canto Selk – Nam

que está dormido,

 

y es un canto como un viejo guanaco muerto en 1780

que ahora tiene sed de historia,

es un cielo de Karukinká

que vomita imágenes de naufragios!

 

Y ahí la chica de ojos lindos abre su cabeza,

sus espejos de mujer virtual,

su mar y su erotismo,

 

a través del cual:

– hay un humo en la calle

– un ojo en otra onda

 

que en el año 1940

colocó una boina imaginaria en Tierra del Fuego,

ahí entró diositosanto,

entró filosofía importada,

algunos mitos y lenguas sin Pigaffeta,

 

y la chica amanece,

como una ola que llora de soledad en el Estrecho

de Magallanes, 1995,

con la nieve de fin de siglo,

con sus alas y toda la eternidad

y ángeles sin muros

y alcohol y sandalias y cohetes!

 

*     *     *

CLÍNICA DE BUENOS AIRES

A Álvaro Ruiz

 

Se abren y cierran los párpados, y la puerta abierta,

donde pasan duendes, enfermeras, gitanos, lobitos;

y aparece la voz de una profesora de piano, canta.

Luego inyecciones, vaticinios, espacios vacíos, soles.

 

Y hay una iglesia en la pared, con anteojos azules!

y un día gris con un patio lleno de gallinas y peces!

y un lagarto sicodélico lleno de burbujas filosóficas

está enquistado como un cadalso en la prisión clínica!

 

Entonces, tengo miedo de Tatiana, la enfermera larga.

Ella alza su mano derecha hacia mi vómito, el schok!

Y un ruido de gusanos sobre el penecito, sobre la cabezota!

La puerta tiene ojos de abismo sexual, de eyaculaciones!

 

Y la tarde es blanca como las sábanas; aparece Graciela!

y hay una botella de vino en la ventana; botella con senos.

Tengo miedo que aparezca un río, las viejas alas del deseo.

Es noche. Veo crucifijos, monedas de cien pesos, adioses!

 

 

Y una canción llena de fármacos norteamericanos; y huesos.

Ella atraviesa la habitación completamente desnuda, AHÍ!

Y hay una luz con cenizas y peligrosos gnomos amarillos!

Para volver a dos partes, dos personas, cuatro ojos falsos!!

 

*     *     *

 

LA MULTITUD

A Leonora Vicuña

 

Era una mujer con anteojos en la Alameda de las Delicias.

Un caballero con barba, dile, en el túnel con toda la Biblia.

Entramos, niños, a un estado con mujeres con banderas: ÉL.

Una señora con cartera en la vía hacia nosotros:

¡ÁNDATE!

 

Un viejito con bastón en la esquina de calle San Martín;

 

Un Coronel y su Bufanda en una foto de

Leonora Vicuña.

 

Ese poema pegado en la pared, en la pared, en la pared!

El último Kaweskar lava sus sonidos en el baño público!

 

Abramos las cartas con amigos en su interior:

(gritos, sí)

El verso tiene las manos sucias de cordilleras, es todo mito.

 

Un giro hacia la izquierda. El árbol no tiene delantal, eso!

 

Y es el verso el que cae sobre la multitud, el verso lloviendo.

 

AH!, los seres en la Gran Avenida con una mueca y sollocitos.

 

Qué te crees, dile, que eres un muñeco?, una huella perdida?.

Que tus ojos en los reflectores?, y el Dios ahora y llueve (no)

 

Que nos vamos, dile, para que nos oiga este con escapulario.

 

*     *     *

 

SOBREVIVENCIA EN EL BAR

 

Entraban los ratones a morder el último vino del

/ miércoles,

llegaban con libros y sombreros gastados, llegaban,

/ mordían.

Querían que la destrucción no sea tan dialéctica,

/ eran copas!

Les decíamos ratoncitos, en tardes como incendios

/ o árboles.

Y bebíamos el mundo, la marea, el ombligo, sin

/ escalas, ¿sí?

Ellos, es decir, nuestros ratones, se perdían entre

/ parroquianos.

Las exigencias eran duras: siempre el páramo, las

/velocidades.

Se exigían algunas derrotas, por supuesto. Todo no

/ era miel.

El detalle exacto lo tenía la capacidad de ser un

/ Gran Bandido.

A los ratones les gustaba morir todos los días,

/ nosotros ahí;

Las pesquisas eran arduas, había palabras ya

gastadas, mitos.

Llegaban grandes barcos con ratones vestidos de

/capitanes!

 

Pero el asunto era de vida o muerte, no había

/ término medio.

La poesía en el aire y la muerte también, como un

/ Gran Ojo!

La vieja costumbre de los finales, los procesos

/ tardíos, todito.

 

La mesa tenía un Germanoe, un Jorgiño, un

Rolanhoe (el bar);

Un Ivanoclasta, un Juanguz, un Ramondi,

un Ramoncarmo,

Un Augustito, un Alvarote, un Roberara,

/un Enriqueval (el bar),

 

Y en el fondo del bar, también se instalaban

/ gusanos mustios!,

eran los viejos minutos de la especie, la tempestad

/ y los retos.

Una tenaz lucha entre resúmenes y vacíos,

/ la soledad y la espera.

 

A Rolando Cárdenas y Jorge Teillier. También a Eduardo Molina Ventura (“El Chico Molina”). La Unión Chica, Nueva York 11, Santiago de Chile, 1982.

 

*     *     *

 

LA VENDA (Del libro Dawson)

 

La venda es un trozo de oscuridad

que oprime,

un rayo negro que golpea las tinieblas,

los íntimos gemidos de la mente,

penetra como una aguja enloquecida,

la venda,

en las duras estaciones de la ira

y el miedo,

hiriendo, desconcertando,

se agrandan las imágenes,

los ruidos son campanas

que repican estruendosamente,

la venda,

es un muro cubierto de espejos y musgos,

un cuarto deshabitado,

una escalera llena de incógnitas,

la venda,

crea una atmósfera fantasmal,

ayuda a ingresar raudamente

a los pasillos huracanados

de la meditación y el pánico.

 

*     *     *

 

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