EL POEMA, LA POESÍA Y EL FENÓMENO POÉTICO. HUGO PLASCENCIA EN ENTREVISTA DE MARLENE ZERTUCHE

 

Selección de textos extraídos del cuerpo de documentos de descarga gratuita Estrategia del poema: 72 autorxs hispanoamericanxs (Bitácora de vuelos ediciones, México, 2020) Octavio Gallardo y Armado Salgado realizadores.

 

“El poeta es el prestigiador del lenguaje y la esencia de las cosas (la médula de lo otro)”

 

El poeta es el prestigiador del lenguaje y la esencia de las cosas (la médula de lo otro), en sus manos toma esos elementos y los amasa, a veces con la paciencia de un monje tibetano y otras con la velocidad de un urgenciólogo, para convertir en palabras ese fenómeno, que en adelante llamaremos poético, y que de no ser por él, pasaría inadvertido para los demás.

El poeta, por tanto, es observador por naturaleza, se observa a sí mismo y observa la realidad no sólo para mostrarla, sino para crear otra. Avanzado el tiempo, e inmerso en esa labor de creación y magia, inevitablemente el poeta se tropezará con asuntos que resolver más allá de la mera escritura, ante él aparecerán incógnitas entre la idea y la estructura textual de una página, que tiene el deber de pensar y despejar.

El necesario momento de reflexión sobre la palabra, la poesía y su oficio es de vital importancia para todo poeta, pero no todos lo ejecutarán de la misma manera, de lo que sí hay certeza es que para llegar a este punto el poeta habrá de haber caminado un largo trecho entre errores y aciertos con la palabra, ello explica que en el fervor de la primera escritura un poeta joven no experimente esta necesidad reflexiva.

Las preguntas que he planteado al poeta Hugo Plascencia y que a continuación se leen, siguen esa línea de reflexión acerca de la poesía, el poema y el quehacer poético que yo misma me he planteado y que a manera de cuestionario he compartido con poetas de mi generación, como es el caso de Plascencia.

¿Qué implica y cómo podemos definir el fenómeno poético?

Octavio Paz decía que el fenómeno poético era «el instante mismo de la revelación», Antonio Colinas, por su parte, mencionaba que éste «sobrepasa lo literario». Comparto ambas visiones, que a su vez se concatenan y se complementan, es decir, retomando ambas ideas en la amplitud del concepto y la expresión «fenómeno poético» se traduciría en: «el instante mismo de la revelación» que «sobrepasa lo literario» para adentrarse en otros terrenos. Lo anterior se justifica ya que hay poemas que son pinturas, música, verdaderas obras de arte; y hay música, pintura y cine que son verdaderos poemas, como una especie de interacción, correlación, correspondencia o diálogo entre ambas disciplinas. Ejemplo de ello son algunas obras como La pasión según San Mateo de Bach, El nacimiento de Venus del renacentista Botticelli, algunas obras de Pollock o incluso, un par de obras del cineasta o director Jarmusch como Hombre muerto y Sólo los amantes sobreviven. Esos son, a mi parecer, ejemplos pragmáticos o empíricos del fenómeno poético. Y si hablamos del ámbito textual y literario, su implicación va más allá de los aspectos estéticos, retóricos, teóricos, culturales o conceptuales y abstractos que implica en su fondo y forma, con respecto a la temática, el ritmo, la imagen, la estructura y el contexto sensorial e intelectual, tanto del autor que los intuye como del lector que los percibe, ante lo cual creo que es muy oportuna la idea de «fenómeno» ya que es ahí, donde el mago trabaja la magia, la cual tiene una cercanía a la otredad inmaterial que se manifiesta e intuye a través de los sentidos y el intelecto con una dosis de azar, que aunado al «oficio» del creador da origen a una especie de elixir y liberación, ya que como decía Picasso: “El genio y la inspiración existen, pero tiene que encontrarte trabajando”. Y, por su parte, en el sensible lector, espectador u observador (cuando se logra la obra de arte y la interacción entre la obra y el esteta), una exaltación sublime de la belleza, respiro y bocanada de aire puro en tiempos moribundos.

¿Qué diferencias pueden establecerse entre el poema y el fenómeno poético?

El poema es la constancia teórica y material del fenómeno poético, a diferencia del juego del huevo y la gallina, aquí no hay duda de cuál fue primero, a mi parecer no puede haber poema sin el sustrato del «fenómeno poético», lo otro sería el fenómeno poetizable, siempre y cuando el texto no se haya abortado. Uno es una reflexión y caracterización estética que nombra la otredad de las cosas en su estado esencial y primitivo con la ayuda del «alquimista», y el otro, es la alquimia misma.

«El poema es un arma cargada de futuro» decía Gabriel Celaya. Y este verso inscrito como parte de la poesía social, escrito en un contexto sociopolítico difícil y crítico en la España de mediados del siglo XX, lo representa muy bien. El poema de manera simbólica en este texto es una herramienta, un instrumento y un puente que contiene un bagaje cultural y universal, cumpliendo la función de lo que mencionaba Boileau: «El objeto verdadero de la poesía es el imperio infinito del espíritu». Y en ese contexto podemos decir que, el fenómeno poético fue la pólvora que detonó el disparo de esa dilogía en metáfora, que en su doble connotación, tiene la capacidad y el poder dual de dar y quitar la vida, en el buen y el mal sentido de la palabra. Entonces podemos concluir que «el fenómeno poético» fue el antecedente, la sustancia, la astucia y las condiciones que propiciaron la revelación, teniendo como resultado la concretización del poema, y que la esencia de dicha manifestación poética puede y vuelve a ser recreada en el poema por el mismo lector.

¿Cuáles son los elementos que hacen posible un poema?

En principio, pienso que todo o casi todo puede ser susceptible de ser poetizado. Y quizás partiendo de esa premisa, algunos de los elementos que pueden hacer posible un «verdadero poema» y que a su vez pueden variar o diversificarse, primero tienen que ver con una lectura voraz, y poner el ojo abierto a todos los sentidos: escuchar el eco de la propia reflexión; tocar la observación hasta llegar a la compenetración de la propia contemplación; intuir la lucidez, la inteligencia y transformarlas y aterrizarlas en conocimiento, impulsar las glándulas gustativas sensoriales que permiten la lectura, y en el propio trabajo, hasta convertirlo «en oficio», palabra grande; olfatear el adecuado tiempo para sentarse a escribir, terminar un texto o culminar una obra, y por supuesto el azar, esos son sólo algunos elementos, entre muchos otros.

¿Cuál es la utilidad del poema?

A nivel material ninguna, pero pienso que es un buen ejercicio de introspección, un diálogo con uno mismo, como decía W.H. Auden “la poesía es lenguaje en el más personal, el más íntimo de los diálogos. Un poema sólo tiene vida en cuanto un lector responde a las palabras que el poeta escribió» Entonces el poema es útil si el lector decodifica el mensaje y, a su vez, esta pregunta es muy divertida porque es un cuestionamiento retórico que a su vez me gustaría contestar con otra pregunta retórica: ¿qué utilidad tiene lo que sentimos cuando capturamos el vuelo suspendido de un colibrí?, o lo que nos puede emitir estar al borde del mar en un acantilado frente a un paisaje salvaje, como la pintura el Caminante sobre el mar de nubes del romanticista Friedrich. Quizás el poema como la música nos ayudan a sobrevolar el vuelo, o a sobrellevar la vida, y esto varios poetas lo comprenden muy bien. Sencillamente para algunos, fuera de toda mitificación, nos hace la vida más leve y llevadera.

¿Qué le corresponde a la poesía, cuál es su función?

A la poesía le corresponde todo y nada, no tiene ninguna función práctica, salvo la que le dé cada quien, algunos la utilizan por placer y otros más necesitados se acercan a ella y la toman como cura (claro, hablo en mi caso y desde mi propia experiencia). Alguna vez, un poeta, maestro y amigo me dijo que la poesía se daba con quien se daba a la poesía. A mí me salvó.

¿Qué papel juega el otro o la otredad en la poesía?

La otredad es un concepto acuñado por la filosofía, retomado y conceptualizado por el propio Paz en El laberinto de la soledad para hablar de nosotros con respecto a la universalidad y a la extrañeza de la alteridad con conciencia y reconocimiento de la identidad, desde una perspectiva antropológica y sociológica y poetizada en Piedra de sol con uno de los siguientes versos «los otros todos que nosotros somos». Y de alguna manera este concepto conlleva una visión un tanto orientalista en la manera de percibir las cosas, de la cual Paz se influyó considerablemente y se ve de manifiesto en su pensamiento y en su obra. En la poesía es muy importante porque la otredad es una revelación externa, es algo que está fuera de nosotros, podemos o no tener la noción del fenómeno pero, en todo caso, siempre tendremos el velo de los prejuicios, la otredad está ahí en el exterior, es la apertura y la recepción que se tiene en la infancia, sin el lastre de los prejuicios. La otredad es la búsqueda de esa infancia perdida con conocimiento de causa, es una quimérica conciencia razonada de «lo otro» para entenderse y comprenderse uno mismo.

Heidegger plantea que el poema se nutre de lo que es poetizable, ¿qué es lo poetizable?

Creo que el carácter trágico en la obra de Hölderlin marcó determinantemente la visión del poema de parte de Heidegger, y en gran medida estoy de acuerdo con él, ya que prácticamente todo es poetizable, porque de alguna u otra manera todo tiene un carácter trágico, antes de Heidegger lo entendieron muy bien los griegos. Y con respecto a lo poetizable, hasta del objeto más burdo el mismo Hölderlin tenía la capacidad de sacralizarlo en sus poemas. Un ejemplo sería hablar de la hormiga para evocar el universo y viceversa.

¿Cómo se explica el lenguaje poético a partir del lenguaje cotidiano? ¿Qué es lo que comunica el lenguaje poético?

El lenguaje poético nos sugiere otra cosa de lo que nos está diciendo a partir de su propio lenguaje, en cierto sentido se remite o se refiere al doble rostro o a la doble cara de la moneda, parte de su carácter y su connotación dual. No importa si es un lenguaje cotidiano, abstracto, conceptual, sostenido o coloquial, si los anteriores elementos existen, el lenguaje poético comunica lo que está ahí levitando pero que no se dice o expresa sino lo que se insinúa o alude por parte del poeta, y lo que se intuye por parte del lector.

¿Qué es lo que hace que el poema sea transcendente?

Todo lo anterior, a manera de ecuación sin metodología pero con la suma del azar. Precisamente tengo un poema sobre este tema, el cual dice que para que un poema sea trascendente, tiene que ser como la teoría de la luz ante el arte espontáneo de la naturaleza en el movimiento rítmico de la salamandra, es como el land art, los elementos existen en el campo, sólo hay que tener la intuición, la percepción y los sentidos para que de esas ramas y troncos en apariencia sin orden, se pueda crear una obra trascendental. Con esto quiero decir que son muchos factores, la trascendencia por principio depende del tiempo, y nadie es dios para saber lo que sucederá dentro de cien años con un texto, hablando en plural y desde una recepción colectiva de éste. La respuesta puede abordarse desde dos enfoques ya que, en lo individual, cuando un poema por su valor es significativo e identificativo y rebasa la voluntad de la persona que lo lee ya se convierte en algo trascendental para ese lector.

¿Es posible pensar en un lenguaje poético hispanoamericano que tenga incidencia en otras realidades sociales?

El modernismo, el creacionismo, el grupo de los Contemporáneos y algunos autores del infrarrealismo tuvieron y tienen incidencia en un estrecho y pequeño grupo de lectores, aunque nuestra realidad social ahora sea otra y muy diferente a la época en que se creó su obra. Pero, sobre todo esa incidencia la he podido observar más, en jóvenes de comunidades marginalizadas o que viven en condiciones precarias o adversas de vida, por lo que tal vez, la poesía es un arma blanca eficaz para contrarrestar muchas de las problemáticas que vivimos en la actualidad. Fielmente creo que, si a un joven lo sensibilizas desde pequeño con poesía, arte, literatura, etcétera, el día de mañana puede ser menos factible que tome un revólver para sobrevivir, creo que esa incidencia es trascendental.

Siguiendo a Heidegger… ¿para qué escribir poesía en tiempos de decadencia?

Desafortunadamente, en muchos casos, los tiempos de decadencia social han sido el mejor momento, el más propicio y el más fértil para escribir poesía. Y desgraciadamente, en gran medida, el auge que vive la poesía latinoamericana de unos cincuenta años a la fecha (aproximadamente, desde el periodo de la Guerra Fría), se debe como resultado directa o indirectamente de la inconformidad social generalizada, consecuencia de todos los problemas, problemáticas, inestabilidad económica, social y política que vivimos como parte del contexto de las dictaduras que implantó Estados Unidos junto con los mandatarios de la mayoría de los países en América Latina; las guerrillas, el terrorismo de Estado, la privatización de recursos, las muertes y desapariciones de activistas, la violencia del mismo Estado, la violencia del narcotráfico, la violencia urbana y de género. Y si nos remontamos tiempo atrás en el periodo de la Guerra Civil Española sucedió lo mismo con la Generación del 27 y la Generación del 98 como parte de la crisis española. Considero que las sociedades, grupos o comunidades más fragmentadas o vulnerables también pueden ser las más susceptibles al arte y a la creación poética, un ejemplo de ello es lo que sucede en la actualidad en países desarrollados como Francia, que en el siglo XXI casi no se lee ni publica poesía en comparación a otros géneros como la novela y el ensayo, y no es porque no haya lectores sino todo lo contrario, esto se debe a que para los lectores y las editoriales los poetas forman parte de otras épocas y, por consecuencia, ahora hay muy poca gente que escribe y publica poesía, llegando al punto de la excentricidad en comparación a siglos pasados.

¿Cómo es que la poesía genera conocimiento o es una forma de generar conocimiento?

Sí, pienso que la poesía puede generar de manera introspectiva autoconocimiento, y quizás al mismo tiempo un ejercicio individual e interior de consciencia, así como del entorno que nos rodea.

Notas a pie del poema

Un poema jamás debe ser nombrado ni mitificado en los labios de quien lo sacraliza, todo lo que uno diga, quedará subordinado al instante mismo de la revelación perpetua, en el vuelo tornasol del colibrí. Un poema es la teoría de la luz en el movimiento de la salamandra, el Land art espontáneo de la naturaleza, por lo que tiene de la antigüedad contemporánea, el objeto artístico. Es decir, es la explosión del big bang en una obra de Pollock de 60.9×50.8 cm. Con el azar en la subasta de un pelo de osa polar. Por eso hay poemas que tocan, cantan y danzan, como las pinturas desnudas en una mujer, que nunca encontró Duchamp bajando las escaleras, ni jugando al ajedrez con su hermana, mientras veía como la despedían sus novios a través del Gran vidrio, pero que siglos antes, imaginaría Botticelli en “El nacimiento de Venus”. Justamente, un poema es una obra de 2 horas 3 minutos de Jarmusch, 120 segundos de La pasión según San Mateo de Bach, y un verso de William Ospina. Es a su vez, la antítesis y el oxímoron de la incoherencia y la contradicción, va más allá del trapecio estético de lo teórico y lo retórico, es el circo abstracto y conceptual, la viva imagen del trapecista enclaustrado, que con propio ritmo, sentido e intuición, reta al oficio hambriento del azar, que siempre está al acecho. Es por ello, que un poema es Maradona gambeteando contra Inglaterra, la reina y sus Malvinas en el mundial del 86. Es un instrumento o artefacto con resorte, que tiene por herramienta una resistencia insubordinada, para resistir en infinitivo y en definitiva, contra la vulgaridad superflua de la vida. Es caja de pandora que no hace soñar en los brazos de Morfeo. Es la gota sudorosa y punzocortante, que escurre el filo de una daga por el abismo de la úlcera. Es el arma blanca y el espejo de la entraña cortada de la tribu, y la poesía: el crimen perfecto.

 

 

 

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Hugo Plascencia. Poeta y escritor mexicano. Ha sido colaborador del suplemento “La Jornada Semanal” del periódico La Jornada; del Periódico de Poesía de la UNAM; del Petit Journal, Tierra Adentro y la Academia Mexicana de la Lengua. Autor de los libros: Ahogar el Grito; Todo es Babel; Calandrias Underground, traducido al francés; Razón de Bestia; y Violenta Sinfonía Latinoamericana. Becario del Conaculta (2005-2006) y (2008- 2009). Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al francés. Es fundador del proyecto interdisciplinario de música y poesía Cabaret Mictlán. Y colabora con poemas musicalizados para documentales en México y Francia.

Marlene Zertuche. Es poeta, editora, docente de español como segunda lengua e imparte talleres de apreciación literaria. Tiene varios libros de poesía publicados y realiza una investigación sobre poetas latinoamericanas nacidas en la primera mitad del siglo XX.

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