PALESTINA. ZAKARÍA MOHAMMED. “El cuervo y la palmera”

Zacaría

 

El cuervo y la palmera

 

Una vez disparé a una palmera

cuando estaba entre un grupo de Marines gringos

Nosotros estábamos furibundos

y cada uno elevó su M16 y disparó varias veces a lo alto del árbol

¡Oh!

El fuego destrozó las frondas de los árboles

El día que los racimos cayeron al suelo

La palmera era un Goliat, y estábamos cortando su garganta

Fue un falso Cristo y martillamos clavos rojos en sus manos

Nos reímos y reímos

Sólo los pobres cuervos estaban ladrando como perros heridos

Tú sabes, la propia palmera es la creación de un cuervo estúpido

Se plantó la primera planta del semillero en el lodo, y le dijo:

Esta es mi hija

Deje que sus hojas sean más altas que las frondas del mismo sol

Esto sucedió hace mucho tiempo

Ahora las cosas están tranquilas, totalmente tranquilas

No hay más cuervos, ni palmeras en Basora.

 

 

 

El chivo expiatorio

 

El cielo es un pueblo abandonado

Anduve a través de sus surcos y me aseguré a mí mismo

Allí encontré salvajes azules perros con ojos brillando como estrellas

Vagando errabundos

y esparciendo la luz de los espejos

Allí encontré, también, una lámpara atada de los cuernos

cuando me vio sus ojos giraron como una rodaja de pan

la lámpara me reconoció como el agua reconoce la vereda a la tierra

Yo soy Ismael y este es mi escargot

El cielo es sólo un lápiz azul para nuestro chivo expiatorio.

 

 

 

Golpe de sol

 

Nacimos de un golpe del sol

de un golpe de la guadaña contra el viento

y un cuerno contra la piedra

Nosotros lanzamos nuestra placenta a los perros

y nuestra alma a una piscina de penumbra

Como mujeres pobres nos bordamos nuestros labios

en la fábrica del silencio

Impuros fuimos la oración del alba

de la rosa

y recuerdos de la infancia

La arena es nuestro trigo

también es el forraje de los caballos

Nosotros escalamos la arena casi sin aliento

y agotados nos devolvemos

Sin indicios de nuestros nombres

a excepción de un alfabeto no mencionado en el diccionario

sin evidencia de nuestros ancestros

excepto el silencio de perros postrados a la puerta

Estamos atados a nuestros propios cordones de zapatos

y al vello de nuestras pestañas

y a la estela de estrellas fugaces

Nos acurrucamos como perros frente a la puerta

nos acurrucamos desanimados ante la rosa

y la rosa es la sangre del cuello sacrificado al mediodía

Nuestra harina estaba esparcida por doquier

y la desesperación es un anillo de acero en nuestro dedo

Concédenos respiro para que podamos reconocer nuestras sombras

y nuestras pezuñas puedan crecer

Una campana gigante se cierne sobre nuestra cabeza

una campana persistente nos hace perder el camino

Oramos para silenciar la gran campanada en los labios de nuestros muertos

Llévenos de la mano

y de la cintura

sosténganos debajo de sus pechos

somos parientes del humo y del fuego

Este es nuestro dedo

húmedo de tanto explorar el viento

heridos por nuestras eternas preguntas

Nos engañaron con nuestros propios nombres

y con los ojales de nuestras camisas

y condujeron oraciones como cisnes de inmundicia frente a nosotros

Enganchamos los burros a los tobillos de los niños

y enganchamos el otoño al verano

para calmar nuestros escalofríos

Llámenos desde atrás de nuestras habitaciones

llámenos con estruendosa voz que avergonzaría nuestra desnudez

llámenos con una voz que destrozaría nuestra madera y bambú

Dirige nuestras plegarias para que podamos orar más allá del deber

y nuestras almas permanezcan erguidas dentro de nuestros cuerpos

Las amargas semillas de la coloquíntida son nuestro almuerzo

nuestra cena es tan seca como una piedra

y el silencio fluye como menstruación entre nuestras piernas

Oramos para estrujar nuestros cálculos renales

y rezamos para despedazar el pan de nuestra cena

Sin inmunidad para el guijarro

o la rosa

toda mentira está al alcance del trueno

Nacimos de un labio leporino

y una pestaña invertida

Nacimos del golpe de un cuerno contra la piedra.

 

 

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Traducción del inglés de  Antonio Cienfuegos

Poeta y director Periódico Literario Carajo.

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