Chile. Felipe Moncada Mijic. “Detalles e impresiones de la obra del desaparecido poeta Alejandro Lavín”

alejandro lavin

 

Presentación de Alejandro Lavín, poeta originario de Talca, ciudad al sur de Santiago de Chile, además de una selección de poemas inéditos encontrados en una libreta del autor después de su fallecimiento.

El poeta maulino Alejandro Lavín (Nueva Imperial, 1937 – Talca, 2012), concentra en su poesía elementos que dan cuenta de un registro quizás no utilizado en la tradición poética chilena, pues el arcaísmo, el humor, los elementos culteranos, lo telúrico, el habla popular, los localismos, encuentran una rara conjunción, como si una excéntrica alineación de astros nos revelara que las poéticas son islas de esteticismo, elecciones formales para poder respirar en la densidad de las palabras.

Se podrían dar ejemplos de cada una de las características nombradas anteriormente, aunque si se ha de ahondar en aquello que predomina, habría que hablar del aspecto terrestre, de una poesía que parece estar hecha de arcilla, pero que no abandona por ello ni el ingenio ni el humor. Y es que el poeta Alejandro Lavín ejerció además el oficio de alfarero, situándose en contacto directo con el barro, el agua, el fuego, experiencia que traspasa al hablante de su poesía. En esa condición es que se manifiesta consciente de la relación entre la furia volcánica de la ceniza y la quietud de los cantos rodados.

La fertilidad y la abundancia de la tierra bien labrada son ingredientes del sueño campesino en general y del maulino en particular. Si se han de buscar antecedentes en el imaginario artístico de la región sería imposible no recordar la visión del pintor radicado en Linares, Pedro Olmos, con sus campesinas y campesinos robustos, el relato de las grandes trillas, las espigadoras, las escenas de la fiesta; un mundo idealizado, donde el vínculo con el trabajo y los frutos de la tierra va siempre acompañado de la abundancia y la generosidad de las formas. Al indagar en los poetas maulinos, creo que hay que mencionar a Pablo de Rokha y Efraín Barquero como dos padres, dos toros que resoplan: el primero desde el dinamismo de los elementos naturales y la injusticia social, el segundo desde un simbolismo bachelardeano fundado en elementos, ritos y ceremonias en que la materia está al servicio del espíritu. En estos autores se supera con largueza el tan castigado criollismo, que sin embargo da identidad al Maule a pesar de los intentos por refundarla desde la heterogeneidad. En los poetas nombrados está además la denuncia de la explotación agraria como oposición de una feliz postal campesina.

En cuanto a Lavín, no estamos en presencia de un poeta que declara el fracaso de su escritura, o que utiliza la pobreza y la marginalidad como puntos políticos a su favor; el hablante de sus textos está consciente de sobrellevar un oficio susceptible a escarnio en un mundo materialista, pero su consuelo es la misma rara percepción que lo hace escribir, similar a la locura que propone Erasmo para tolerar las estrecheces del mundo.

En el año 1964 Alejandro Lavín publicó su primer libro, Los gallos suburbanos, poemario casi desaparecido de los registros y la memoria colectiva –en una situación bastante común en nuestra literatura–, transcurriendo luego 46 años sin publicar, hasta la edición de Fiesta del alfarero (Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, 2010). Estamos entonces ante una escritura que perfectamente habría quedado trunca, lo que hace pensar que la continuidad de una obra no está relacionada necesariamente con una producción sistemática, sino más bien con una coherencia interna que le permite erguirse y sostenerse pese al silencio de sus contemporáneos y del medio cultural que lo rodea, sobre todo si este es antagónico o indiferente.

No deja de hacernos pensar en la posibilidad de la poesía como un acto de sobrevivencia, más allá de su utilitarismo en función de obtener logros en la sociopolítica de la cultura, cada vez más permeada por la noción de espectáculo. Sobre esto, citaré el epílogo del autor a Fiesta del alfarero y que sirve para comprender su posición hacia la creación en el último tramo de su vida:

“Jamás he estado orondo de mi obra; la sé imperfecta y sé que aún podría corregirse. Desgraciadamente, mis trabajos hechos de material estable, no pueden ser enmendados de su cojera congénita. Pienso en las fallas de mi cometido literario y de mi actual atrevimiento en hacer poesía. Pienso que un escritor satisfecho es afeminado que acaricia con fruición su tratado de cosmética. He amado desde niño la poesía y busco alcanzarla en mi vejez. Ojalá mis castigadas manos de alfarero logren asir las evasivas formas de la creación, en ese bachelardeano amasijo donde toda materia terrestre tiene repercusión en nuestros sueños.”

Allí el poeta describe cómo funciona la relación entre artesanía y escritura con respecto a lo inacabado, lo hecho por debajo de las expectativas, y, además, la posibilidad de llevar latente durante años la posibilidad de “alcanzarla”, acción que a mi juicio logra con plenitud en su último libro publicado un mes antes de su muerte, Pez de piedra (Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, 2012). El título hace referencia a las rocas pulidas por el autor, recogidas en distintos ríos y esteros del Maule, pulimentadas y convertidas en rústicas artesanías; pero también alude a “El Lago del Pez de Piedra”, un poema chino de Yuan Chieh, de la dinastía T’ang, en que hace alusión a una isla con forma de pez al centro de un lago, hacia la cual los jóvenes envían barquitos de madera con tazas de vino.

La admiración por los antiguos y lo silvestre se funde musicalmente, advirtiendo que del materialismo de esta época poco será lo que se puede rescatar más que rudas materias pulidas por artes del espíritu –una actitud si se quiere totalmente anacrónica–, proponiendo un tiempo al margen de la época, una ruptura en la historia concebida como una evolución lineal. Estamos ante una voz que no cree que la validez de los discursos tenga que ver con la actualización de los referentes, sino más bien con la asimilación lenta de viejos temas y conceptos universales fundidos en un rústico horno de cerámica.

Alejandro Lavín fallece en abril del año 2012, al mismo tiempo que en la Universidad de Talca se realizaba su exposición “Peces de Piedra”, con terracotas y piedras labradas. Del catálogo de dicha exposición, recogemos un texto suyo que podríamos considerar como su testamento estético:

“Se me ha ocurrido presentar estos materiales diversos, a fin de extraerles su lenguaje interno; es decir, develar con sudor su contenido estético. Tierra cocida, piedras o palabras, encabezan un triunvirato cuyas voces –como diría Malraux– provienen del silencio. La arcilla aplastada, el canto rodado, la palabra del diccionario me han salido al encuentro, pues los escultores hablan de oportunidad, ya que todo está dentro del mármol elegido.

“Tierra de espléndidas alúminas volcánicas y de poetas no menos iridiscentes, sea esta exposición de mis afanes un homenaje al paterno río Maule.  Seres líticos fusiformes vienen de meandros ancestrales; solo faltan aletas para que naden o vuelen en imaginaciones gonzalorojianas. Buen dar. A la greda solo la favorece el pellizco amoroso y a la palabra una escapada de su empolvado casillero.

“Disfruten mis mauchos amados, de las materias elementales que nos ofrenda el gran Descabezado.”

Esperamos que esta reunión de poemas, que incluye textos inéditos y otros de libros desaparecidos o no disponibles, se dé una cabal panorámica de este poeta maulino, posibilitando que se incorpore al imaginario poético por parte de las nuevas generaciones.

Valparaíso, agosto 2015

___________

Felipe Moncada Mijic. Nace en Quellón (Chiloé) en 1973. Fundador y director de la revista de creación literaria La Piedra de la Locura. Ha publicado los libros de poesía; Irreal (2003) ediciones El Brazo de Cervantes, Santiago. Carta de Navegación (2006) imprenta Almendral, San Felipe. Río Babel (2007) ediciones Casa de Barro, San Felipe. Músico de la Corte (2008) ediciones Fuga, Valparaíso. Salones (2009) Manual Ediciones, Rancagua. Ha sido publicado en; Antología Concurso Nacional 70 años de las Juventudes Comunistas (2002), Antología Poesía Nueva de San Felipe de Aconcagua (2003), Antología 30 Poetas Jóvenes (2003) ediciones U. de Playa Ancha, El Mapa no es el Territorio-Antología de la Joven Poesía de Valparaíso (2007) ediciones Fuga, Valparaíso.

Actualmente reside en Valparaíso

 

POEMAS INÉDITOS

 

Poemas encontrados en libretas del poeta, una vez fallecido. No tienen fecha, pero lo más probable es que hayan sido escritos entre los años 2010 y 2012. Estos textos forman parte del libro, de próxima publicación, Poesía Reunida de Alejandro Lavín, preparado por Ediciones Inubicalistas de Valparaíso.

 

 

 

 

AVISO EN LA VENTANA

 

 

Se venden

huevos de poiesis

tratarlos

con cuidado

Tú, el más torpe

e ignorante

de lo más concentrado

en este sol plumífero

y su universo de pájaros

¿Piensas acaso

que no es sucio

empollarlos

y poner

cava de Dionisios

en trance etílico?

Más respeto babieca

por este ovoide

que da origen

al Big Bang de los sueños

 

 

 

 

RECIBIRÁS

RECADO CON EL ZORRO

 

 

Estimadísimo

¿dejarías tú la poesía

a cambio de hembra pudibunda

y al mismo tiempo oferente?

De mi parte

rescoldeado me alejo

de esa dicótoma

Ni con ayuda de Dionisio

u otro más beodo

puedo olvidar la octava musa

que ya está vieja

y trabajo me cuesta

excitarla y enderezarla

Tú que eres más joven

tal vez mesiánico

podrías emprender

ambas cosas con éxito

Cabida te doy en mi cabaña

cuando quieras empieza

Yo seré voyerista

de las hojas desnudas

 

 

 

 

FLUIDEZ DE LAS AGUAS

 

 

Cuando contemplo

la llovizna apacible

nadie más la percibe

Para mi oído lerdo

es ventanal deshecho

Para mis ojos viejos

es el pájaro

más mojado que he visto

Es la duda

si estará lloviendo

o será sollozo

de bosque cercano

El viejo Heráclito

no se bañaba

en un mismo río

Las plomizas aves

llamadas nubes

barridas por un dios

cegatón y achacoso

son manifestaciones

de glaucoma en último grado

No le demos crédito

a la lluvia y menos

ser ciegos engañados

con ducha de jardinero

A final me conformo

y digo:

Si está lloviendo para todos

lograré a través

de su espesa manta

avanzar con mis pecados

 

 

 

 

LA HIJA DEL MOLINERO

 

 

Loado sea Picasso

y sus bellos grabados

de Rafael y la Fornarina

en pleno fornicio

Duraderos serán

los trazos leñosos

del papa Julio

atisbando

entre cortinas

o sentado en su pelela

Gran alboroto

armaron los gringos

frente a estas grafías

con el Michelangelo

facendo lo mismo

y sin sacar

el dedo de la paleta

entre rosado torbellino

Eros memoria

titúlase el álbum

de su veloz buril

con la deslumbrante

hija del molinero

levantando

polvo venéreo

 

 

 

 

CIGARRAS

ATIZAN EL VERANO

 

 

Las cigarras

arman panoplias

con temas de Paul Klee

una mandala de sol

se desmorona

sobre las gramíneas

Las alcachofas

mordidas por Efebo

chillan en Lo Figueroa

y los espinos aporrean

su reseco xilófono

Negros conejos

atraviesan sementeras

como acordeones

de Mefisto

Las trupas

con furioso tabaco

apuran

el arte de la fuga

y del fuego

 

 

 

 

ALELUYA CON DIUCAS Y LAVANDAS

 

a Hernán Burgos

 

 

Gracias

longevo parrón

por levantar mis hojas

en varas

de roble colorado

La inclinada casucha

de tablas observó

el gesto asombroso

y repasó

sus quemadas calaminas

con brisa matutina

Recórcholis

exclamaron los quiques

El señor

de la terremoteada

casa bermeja

bailará de placer

a su regreso

Perdón

pero las manos autoras

de noble gauchada

tienen más precio

que las verdes lucas

de esta montaña

 

 

 

 

MOZART EN EL MAR

 

 

Pelícanos navegan

entre los roqueríos

Laúdes parecen

y oscilan

sobre aguas plomizas

La espuma trepa

escalas de piedra

Broncos fagotes

atraviesan

la Piedra de la Iglesia

Maderas ocres

recuerdan

violines en la playa

en octavas menores

Un sol se aleja

en la línea infinita

El arpa constante

del verde oleaje

roza los arenales

Se levanta

una Luna soprano

sobre el muelle

¡Regresaron

los pelícanos,

agarrados

a la caleta de Mozart,

hermano mío!

 

 

 

 

ARRIERO PANCHO

 

 

Pancho arriero recibe

llamadas celulares

en los dentados

riscos del Peine

Sus pómulos respinga

cuando entabla tertulias

con gringos esquisotímicos

Puede hablarles

de cuevas con pájaros

o ventoleras raras

y socarronamente

echar a correr

su risa de espuela

Ellos siguen hipnóticos

el desplazamiento

topográfico

de sus manos morenas

y su mirada de zorro

pulimentado desde joven

con piedras pómez

Es un caso chilensis

de gentleman

y rabit solariego

Arriero Pancho

es de los pocos

con abultado pecho

en su espléndida montura

de cuero aventurero

 

 

 

 

TRIPLE CONCIERTO

EN VILCHES ALTO

 

 

Amanecían los oboes

y tordos oteaban

en el anca espaciosa

de potro cabizbajo

Ya el lerdo rocío

levantaba sus arpas

y la astromelia

hacía señas

con su índice en llamas

En orden perfecto

los arqueados avellanos

los enyugados peumos

y dueto de bosque

con río pedregoso

Tierra magra

estiraba timbales

con cuerdas de copihues

De pronto trompeteros

inundan con hierba

de San Juan los senderos

y tronó

el trumao

de los caminos

en polvareda

de los mil demonios

 

 

 

 

ZAPATO PARA UN REY

 

a Diego Velásquez

 

 

Realizó

retratos ecuestres

para escarmiento

de pintores inhábiles

Realzó los enanos

para burlarse

de nobles insuficientes

Levantó los ojos

del bufón masacrado

por risotadas

y pésimas alusiones

Amó

la pincelada evanescente

de Pablo Rubens

la voz profana

de los bodegones

el oro desvaído

de los atardeceres

Se abrazó

con la muerte

cual sonriente

Demócrito

dedicado solo

a pictóricas pasiones

 

 

 

 

A MARIN MARAIS

EN MAJESTUOSA MONTAÑA

 

 

A media sombra

tronco vetusto

ensaya requiebros

de viola de gamba

En la aserrada cumbre

un rosa pálido

y clavicordio de tordos

en los robles

Vientos alzan

ramas de romerillo

como mangas de encajes

de un antiguo violero

Arpegio de codornices

Loica sola

en punta

de árbol seco

Quebradas de agua

Una folia elegante

con festones

y danza de conejos

Ritornello de luz

alumbra

el tronco decaído

Tañe crepúsculos

el gambista del Rey

coronado

de rosa mosqueta

Poeta y director Periódico Literario Carajo.

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