El Salvador. Alfonso Fajardo. “Antología “Poesía ante la incertidumbre” , una invención editorial”

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Fue en la revista “Caravansari”, poesía contemporánea en lenguas peninsulares, que leí por primera vez una crítica fuerte sobre el movimiento, si se pudiera llamar así, a “Poesía ante la incertidumbre, antología de nuevos poetas en español”, publicada en el año 2011 pero que a raíz de de esa crítica vale la pena retomar. Posteriormente observé un vídeo que circulaba en redes sociales  y en youtube, donde algunos de los poetas que conforman la antología, en una entrevista, explicaban las bases de este movimiento. Fue entonces que decidí documentarme más sobre este movimiento, y encontré tanto la página web www.poesiaantelaincertidumbre.com como la antología de este movimiento, cuya edición es compartida entre Visor Libros y la Dirección de Publicaciones e Impresos, de El Salvador. De acuerdo al prólogo de la antología, que se encuentra replicado en la página web, este movimiento pretende reivindicar y “defender” a la poesía de la poesía misma, esto es, defenderla de aquél tipo de poesía “experimental”, “oscura”, llena de “atrevidos juegos de estilo” o de “oscuras construcciones lingüísticas”, o que, según el divertido prólogo, abraza un “barroquismo gratuito y la frivolidad de la moda literaria”. En pocas palabras, esta nueva poesía “defensora” y “salvadora” de las garras monstruosas de ese tipo de poesía experimental, oscura, etc., está en contra de ese tipo de poesía que, para todos los efectos, no tiene otro nombre que la poesía de vanguardia, que tanto renovó la poesía mundial en general y la hispanoamericana en particular. Esta nueva poesía, entonces, viene a “defender” a la poesía, como si esta fuese esa damisela a punto de ser devorada por los dragones del barroquismo y de otros “ismos” que pululan en el bosque; y viene a “salvar” al lector como si este fuese un niño en una sala de llena de sacerdotes pederastas.

En el fondo, este movimiento está en contra de todos los “ismos” que han existido dentro de la poesía, incluyendo movimientos tan renovadores como el surrealismo, el creacionismo y el mismo barroquismo. A pesar de que los autores de este movimiento manifiesten en público que no están en contra de determinada escuela literaria o de determinado movimiento, lo cierto es que en el afán de auto-legitimarse, de un plumazo pretenden borrar todos los aportes de todos estos “ismos” en la literatura universal, desdeñando no solo dichos movimientos sino también a sus mejores representantes; autores como André Breton, Vicente Huidobro y José Lezama Lima, bajo esta perspectiva, desaparecerían del mapa literario por ser esos monstruos que escriben con esa “oscuridad”  y esos “atrevidos juegos de estilo”.

Cada generación literaria en general, y poética en particular, pretende decapitar la cabeza de sus mayores y generar una ruptura dentro de la historiografía literaria de cada país o región. Esta es, digamos, la constante dentro de cada nueva generación que emerge. Esto no es malo ni mucho menos criticable, pues esa constancia genera un círculo virtuoso que, con suerte y mucha disciplina, se convierte en el motor de la continuidad. Romper para continuar, he ahí la hermosa contradicción. Sin embargo, querer generar una ruptura desdeñando todas las escuelas o movimientos estéticos que le han dado aliento a nuestra poesía, y por consiguiente a sus mejores autores, me parece un total irrespeto de parte de este movimiento. Desdeñar este tipo de poesía, sus movimientos y sus autores, es un irrespeto a la historia, a los autores y a los lectores que se han sentido identificados con estos movimientos y autores.  ¿Por qué desdeñar con tanta ligereza a todos estos movimientos estéticos? ¿Por qué el irrespeto hacia una tradición que, por cierto, en su momento fue ruptura? Estas son algunas preguntas sencillas que me hago en relación a los objetivos de esta “Poesía ante la incertidumbre”. Estas son algunas incertidumbres que tengo sobre este movimiento. Como lector de poesía, un poema de Lezama Lima me puede conmover tanto como un poema de Jaime Sabines, o bien puedo preferir una forma de hacer poesía por sobre otra, pero ¿por qué voy a criticar una forma de hacer poesía por sobre otra solo porque mi gusto personal así lo dicta?

Criticar a todos esos “ismos” y pretender generar una “nueva ruptura” no es otra cosa que caer en el mismo “error” que ellos critican, toda vez que los procesos de ruptura literaria, con todos sus manifiestos, pretenden superar sus antecesores, muchas veces cayendo en el equívoco de la descalificación, pero quizá siempre con un objetivo superior: la auto-legitimación dentro de un canon específico. Destruir un canon para construir otro, ese parece ser el común denominador dentro de las rupturas. Sin embargo, una cosa es pretender construir un nuevo canon respetando la herencia, y otra cosa es pretender ser ruptura desdeñando todos los aportes que han existido. Nada surge de la nada, esa es una premisa propia de los derechos de autor, que consiste en que cada autor trae consigo toda la herencia de sus antecesores, a partir de la cual genera su propia visión de mundo, su propia literatura. Pero al parecer el movimiento de “Poesía ante la incertidumbre” nada de lo que se hizo en torno a los “ismos” es rescatable, a la basura parece irse la libertad creadora del surrealismo, la complicidad que genera el barroquismo o el salto al vacío del creacionismo. Desdeñar toda esta tradición no solo es un error de parte de este movimiento, sino también una clara demostración que, más allá de ser los “defensores” de la poesía y los “salvadores” del lector, lo que verdaderamente buscan es la auto-legitimación internacional a toda costa.

Tanto en el prólogo como en las entrevistas, surgen una gran cantidad de contradicciones que nacen bajo el ciego afán de legitimar su propio movimiento, contradicciones que dan pie para una tesis doctoral. Por lo demás, sobre la poesía se puede decir que cada quien tiene su propia voz. Independientemente de la calidad de los poetas, que la hay, está la clara intención de hacer de este movimiento la “nueva poesía hispanoamericana”. El poeta y crítico literario Eduardo Moga, en la ya mencionada revista Caravansari, critica fuertemente el contenido de esta obra, eliminándole la etiqueta de verdadera propuesta literaria y rebajándola a una simple operación editorial, además de criticar de forma punzante la propuesta poética de cada uno de los reunidos en la antología. En lo particular creo que hay calidad, pero ello no significa, bajo ningún concepto, que deba aceptarse que estos poetas, y que este movimiento, son los defensores de la poesía y los salvadores del lector.

Las abundantes contradicciones del prólogo, que sirve como una especie de manifiesto; el desdén hacia los movimientos de vanguardia que tanto han renovado nuestra poesía; y la clara intención de auto-legitimación, permiten concluir que este movimiento no fue más que una simple invención editorial para promocionar a unos poetas y a un tipo de poesía que es totalmente válido, pero que como movimiento  pierde su autenticidad al descalificar y desacreditar otras formas de hacer poesía que son igualmente válidas.

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Alfonso Fajardo nació en San Salvador, El Salvador, en 1975. Poeta y crítico literario, es miembro fundador del Taller Literario TALEGA. Libros publicados: Novísima Antología, Mazatli, 1999; La Danza de los Días, Editorial Lis, 2001; y Los Fusibles Fosforescentes, Editorial Cultura, Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala, 2002. Ha publicado artículos y textos en Suplementos Culturales y Revistas Literarias y participado en congresos y encuentros poéticos en Centroamérica. Ha publicado sus poemas en: Antología de una Década, 1985-1995, recopilación de los ganadores de los Juegos Florales Salvadoreños, Zacatecoluca, CONCULTURA, 1997; Juego Infinito, plaquette antológica del Taller Literario TALEGA, CONCULTURA, 1999; Alba de Otro Milenio, Antología de Poetas Jóvenes de El Salvador, CONCULTURA, 2000; y Diccionario de Autores Salvadoreños, compilado por Carlos Cañas Dinarte, 2003.

Poeta y director Periódico Literario Carajo.

1 Comment

  • Excelente. Sin demeritar la obra de quienes hacen parte de esta antología zanja una cuestión de fondo que sin duda muchos lectores agradecerán. Fundar un nuevo canon no significa siempre desconocer, descalificar de plano una tradición, otras propuestas, otras obras.

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